José Saramago lanza ‘El viaje del elefante’

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Diez años después de la concesión del Premio Nobel de Literatura y luego de una virulencia que hizo que muchos temieran por su vida, José Saramago puso el punto final a una narración que, llámese novela corta, cuento largo o libro, relata el viaje épico de un elefante asiático llamado Salomón que, en el siglo XVI, tuvo que recorrer Europa por los caprichos reales y absurdas estrategias del rey Juan III de Portugal.

Explica Pilar Del Río, su esposa y traductora al castellano: “El viaje del elefante es un libro coral donde los personajes entran, salen y se renuevan de acuerdo con las necesidades narrativas que el autor se impuso y les impuso (…) Pese a no ser un libro voluminoso, tendrá alrededor de 240 páginas, podremos reconocer en sus páginas la imaginación de Saramago, la compasión solidaria, ese sentimiento que, expresándose literariamente, es sobretodo humano. Este sentimiento atraviesa la obra, la distingue y la significa. Encontraremos también el humor que el escritor emplea para salvarse a sí mismo y para que el lector pueda penetrar el laberinto de humanidades en conflicto sin tener que abjurar de su condición indagadora de humano y de lector. Como siempre, toparemos con la ironía, el sarcasmo, la belleza en estado puro, la responsabilidad de escribir, el arte de haber escrito”.

El viaje del elefante no es, pues, un libro histórico sino una combinación de hechos reales e inventados que nos hace sentir la realidad y la ficción como una unidad indisoluble, como algo propio de la gran literatura.

El libro está puntuado de acuerdo con las reglas de Saramago: los diálogos se intercalan en la narración, un todo que el lector tendrá que organizar de acuerdo con su propia respiración. Y veremos, como siempre, la manera como el narrador lo considera, respeta y continuamente interpela, ya sea adelantándole consecuencias de ciertos actos o recordándole otros. En definitiva, implicándole en el texto.

Nos permitimos presentar uno de los pasajes más significativos del libro. Veremos cómo el autor relata el momento en que el rey Juan III y su señora, la reina Catalina, deciden obsequiar su elefante Salomón a su primo Maximiliano de Austria, dando así inicio formal al periplo del paquidermo:

“Hace más de dos años que ese animal llegó de la india, y desde entonces no ha hecho otra cosa que no sea comer y dormir, el abrevadero siempre lleno de agua, forraje a montones, es como si estuviéramos sustentando a una bestia que no tiene ni oficio ni beneficio, ni esperanza de provecho, El pobre animal no tiene la culpa, aquí no hay trabajo que sirva para él, a no ser que lo mande a los muelles del tajo para transportar tablas, pero el pobre sufriría, porque su especialidad profesional son los troncos, que se ajustan mejor a la trompa por la curvatura, Entonces que se vaya a viena, Y cómo iría, preguntó el rey, Ah, eso no es cosa nuestra, si el primo maximiliano se convierte en su dueño, que él lo resuelva, suponiendo que todavía siga en valladolid, No tengo noticias de lo contrario, Claro que hasta valladolid salomón tendrá que ir a pata, que buenas andaderas tiene, Y a viena también, no habrá otro remedio, Un tirón, dijo la reina, Un tirón, asintió el rey gravemente, y añadió, Mañana le escribiré al primo maximiliano, si él acepta habrá que concretar fechas y realizar algunos trámites, por ejemplo, cuándo pretende marcharse a viena, cuántos días necesitará salomón para llegar de lisboa a valladolid, de ahí en adelante ya no será cosa nuestra, nos lavamos las manos, Sí, nos lavamos las manos, dijo la reina, pero, en su fuero interno, que es donde se dilucidan las contradicciones del ser, sintió un súbito dolor por dejar que se fuera salomón solo para tan distantes tierras y tan extrañas gentes”.

José Saramago nació en Azinhaga, Portugal, en 1922. En 1947 publicó su primera novela, Tierra de pecado. Pese a las críticas estimulantes que entonces recibió, el autor decidió permanecer sin publicar más de veinte años. Saramago es dueño de un mundo propio, minuciosamente creado, y su obra lleva muchos años situándose en el primer plano literario de su país. No obstante, la celebridad y el reconocimiento a escala internacional le llegaron con la aparición en 1982 de su novela Memorial del convento, a la que siguió El año de la muerte de Ricardo Reis. Esta última se convirtió casi de inmediato en “una obra de culto”, que cruzó todas las fronteras. El trabajo narrativo de José Saramago goza desde entonces de una admiración sin límites, que cada nuevo título va confirmando.

La editorial Alfaguara y el sello Punto de Lectura han publicado, además, las siguientes obras de este autor: Casi un objeto (1998), Cuadernos de Lanzarote I (1998), Cuadernos de Lanzarote II (2001), El cuento de la isla desconocida (2002), El Evangelio según Jesucristo (1999), El hombre duplicado (2002), Ensayo sobre la ceguera (1998), Ensayo sobre la lucidez (2004), Historia del cerco de Lisboa (1999), La balsa de piedra (2001), La caverna (2001), La flor más grande del mundo (2001), Las intermitencias de la muerte (2005), Las pequeñas memorias (2006), Levantado del suelo (2000), Manual de pintura y caligrafía (2004), Memorial del convento (1998), Poesía completa (2005), Todos los nombres (1998) y Viaje a Portugal (1997).

Fuente: Alfaguara

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