La blogosfera también mata debido al fuerte estress

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En las últimas semanas conocidos blogers han pasado a mejor vida: la causa, el fuerte estress en sus vidas que les llevó a sufrir un infarto mortal.Russell Shaw, un periodista especializado en tecnología y muy conocido en la blogosfera estadounidense, falleció el 12 de marzo. El New York Times sugiere que lo mató el stress de su blog.

Shaw estaba cubriendo una conferencia tecnológica en California cuando lo sorprendió un infarto.

Shaw escribía para ZDnet, el blog BlackBerry Beat, BBHub, además de en numerosos diarios y revistas. También escribió libros sobre tecnología wireless y descargas ilegales en Internet.

Sus últimas palabras para sus compañeros en ZDnet fueron: “En mi hotel en San José. Tengo una especie de virus. Descansare ahora y continuaré más tarde o mañana”. Su novia, Ellen Green, dice que Shaw se sentía mal pero pensaba que se le pasaría durmiendo un rato.

El NYT recuerda que este no es el único caso de bloger que ha pasado a mejor vida. Marc Orchant, un reconocido blogger de 50 años, falleció en Diciembre pasado debido a un problema coronario “masivo”. Y Om Malik, de GigaOm, consiguió sobreponerse a un infarto el año pasado. Om tiene 41 años.

“Otros bloggers se quejan de aumento o pérdida de peso, desórdenes del sueño, agotamiento y otras enfermedades nacidas del desgaste continuo de producir para un ciclo de noticias e información que siempre está en marcha, como la Internet” dice el NYT.

“No hay diagnóstico oficial de muerte por bloggear, y la partida prematura de dos personas no califica como una epidemia. Tampoco hay certeza de que el stress del trabajo contribuyó a sus muertes. Pero amigos y familiares de los fallecidos, y sus compañeros trabajadores de la información, dicen que esas muertes les han hecho pensar acerca de los peligros de su estilo de trabajo” agrega.

Un ritmo de vida que lleva directo al infarto

A diferencia de los periodistas convencionales, los blogers especializados se enfrentan a una jornada laboral sin horarios y sujeta a un gran estrés físico y emocional creado por la inmediatez de la economía de internet, que exige un flujo constante de noticias y comentarios.

Trabajan muchas horas colaborando en distintos “blogs”, la mayoría de las ocasiones hasta agotarse. Su casa, dotado de los últimos adelantos tecnológicos es su “oficina”. Desde allí, siguen las últimas noticias publicadas en otros blogs, están pendientes de los canales televisivos y siempre a mano, el telefono, messenger y correo electrónico para ampliar una nota o recibir las últimas confidencias de algún ejecutivo.

A muchos les pagan por pieza, no de ropa, sino de textos publicados en los blogs. Como más escribes más ganas. Otros tienen más suerte, su blog se ha convertido en un referente pero mantenerse en la brecha supone aumentar el ritmo de trabajo inicial y estar siempre pendiente de lo que sucede.

Es el caso, por ejemplo de uno de los blogers que en los últimos meses se ha impuesto a sitios tan importantes como CNET o Wired: Michael Arrington, editor de TechCrunch,

Arrington explica al diario estadounidense que ha ganado 30 kilos en 3 años y se enfrenta a problemas de sueño. En su opinión, su estilo de vida “no es sostenible”. Trabaja en su casa que ha reconvertido en una oficina, para él y otros tres colaboradores. ”En algún momento sufriré un colapso nervioso y tendré que ingresar a un hospital, o pasará alguna otra cosa”, asegura.

El especialista en compañías nuevas o “start ups” en la red confirma para el Times que los trabajadores de la información tienen en su contra la enorme competitividad de un medio que no duerme y en el que la gloria se la lleva quien “postee” primero una noticia.

“No hay ningún momento, ni siquiera cuando duermes, en que no te preocupes por perderte una noticia. Sería genial si acordáramos que ningún blogger o periodista pudiera escribir una historia entre las 8pm hora del Pacífico y el amanecer. Así todos podríamos descansar. Pero eso no sucederá nunca”.

Aunque Michael Arrington, asegura al periódico una evidencia ”Todavía no he muerto”.

A pesar de sus problemas de salud, Arrington es un privilegiado de la nueva era de la información. Su “blog” factura millones de dólares en publicidad y el experto en inversiones Douglas McIntyre, valoró que su precio en el mercado sería de unos 36 millones de dólares.

Otros no han tenido tanta suerte en el terreno económico y consiguen ajustar sus ingresos escribiendo sin cesar. “Son maquinas de postear”. Además combinan esta actividad con comentarios en otros blogs para promocionarse “profesionalmente”, conscientes de que un aumento de la popularidad les supondrá unos mayores ingresos.

Son los obreros de la sociedad de la información.

Los artífices del éxito de muchos blogs ya que su coste es relativamente bajo y permite a las editoriales disponer de decenas de colaboradores que postean sin cesar sobre muy diversos temas y a todas horas. Los blogs más serios pagan a estos colaboradores una media de 10 dólares por texto, otros prefieren optar por formulas algo más complicadas compartiendo con ellos el 25% de los ingresos publicitarios que generen sus artículos.

Ello obliga a los estos “obreros” a estar pendientes de todo lo que suceda para ser el primero en colgar la noticia en la red.

Colaboradores de Gizmodo, afirman que no dormir es una ventaja competitiva, por lo que muchos pasan la noche en vela. Y es que cuando empieza la noche en los EEUU ya se ha iniciado un nuevo día en el otro extremo del mundo. Matt Buchanan, de 22 años, escribe en Gizmodo, uno de los más populares blogs de tecnología – y que tiene una guerra virulenta con su competidor Engadget. Su secreto para aguantar estas jornadas maratonianas es tomar regularmente “una bebida suplementaria de proteína mezclada con café”.

Alarma en la blogosfera

Las recientes muertes no han causado una especial alarma en ese gran ejercito de blogers “no profesionales”. Lamentablemente, opinan algunos conocedores del medio, muchas redes se mantienen con el trabajo casi voluntario de decenas de blogers que perciben muy poco dinero por el trabajo que realizan y que apenas tienen tiempo para saber lo que está sucediendo a su alrededor.

No fue el caso de Shaw, este era consciente (como Arrington) que su metodo de vida no era sostenible y tenía en mente, según su novia, buscar una mejor calidad de vida. No tuvo tiempo.

Fuente: Noticiasdot