La cuarta parte de Rambo vuelve mas salvaje que nunca

Quienes amaron la esencia violenta de Rambo, que hizo explosión en 1982 cuando el público vio cómo un retraído ex combatiente de Vietnam, sometido a presión, se convertía en un monstruo, también apreciarán la ultraviolencia de la cuarta parte de la saga protagonizada por Silvester Stallone y que se estrena hoy en Colombia con el nombre de John Rambo, de regreso al infierno.

Ahora, como productor, director y guionista, el actor de 61 años encarna al viejo héroe de acción en una historia que se desarrolla en Birmania, donde el pueblo soporta una terrible guerra civil. Un grupo de misioneros religiosos estadounidenses, que viaja para ayudar a las víctimas, caerá en preso en medio del conflicto. Rambo dejará su apacible vida como barquero en una aldea de Tailandia para rescatarlos.

“La película es violenta porque el mundo es violento, y yo no voy a esconderlo”, afirmó Stallone, durante el estreno de su filme en España. Y añadió que el tono “cruel y realista” del filme está buscado “muy” a propósito. “Quería hacer dinero, pero a la vez crear algo duro y difícil, alejado del gran cine comercial que se está haciendo en Hollywood”, explicó.

Un año después del éxito que obtuvo con Rocky Balboa -sexta película del famoso boxeador con la que recaudó 129 millones de dólares- Stallone se decidió a darle vía libre a la cuarta parte de Rambo. La actriz Julie Benz fue la coprotagonista y el rodaje se realizó en Tailandia.

“Tuvimos actores y extras procedentes del ejército birmano. Tuvimos auténtica gente karenni (tribu perseguida por las autoridades en Birmania acusada de promover las guerrillas), quienes fueron víctimas de los campos de minas, y a algunos refugiados. En la película, se habla birmano. Definitivamente, teníamos que estar ahí”, señaló el productor Kevin King Templeton.

Hasta el momento, John Rambo ha recaudado en los Estados Unidos 50 millones de dólares en taquilla desde su estreno, en enero pasado. “Creo que Rambo está conectado a mí – comenta Stallone-. Muchas personas ven la realidad a través de la ventana, sin sentido de pertenencia porque creen un mundo diferente. Rambo es real, es una píldora de amargura para la sociedad”.

Fuente: El Tiempo

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