La documentalista Marta Rodríguez estrena su reciente trabajo audiovisual

Publicado en at 6:23 pm
99 0

El 23 de marzo, a las 9:30 de la mañana en la Cinemateca Distrital de Bogotá – Carrera 7 # 22-79 -, Marta Rodríguez estrena su reciente trabajo ‘Testigos de un etnocidio: memorias de resistencia’, que recibió apoyo del FDC en el 2008.

Marta Rodríguez es una de las documentalistas más importantes en la historia del cine colombiano y fue ganadora en 2008 del Premio nacional ‘Toda una vida dedicada al cine’ del Ministerio de Cultura en 2008. Para este proyecto, en la modalidad de realización de documentales, el FDC entregó $50 millones.

Rodríguez recupera la memoria del etnocidio de los pueblos indígenas de Colombia, entre testimonios y archivos fílmicos, narrada por su propia voz y la de los líderes indígenas. Ha seguido el exterminio de las culturas ancestrales desde el momento en que empieza a filmar la masacre de los pueblos guahibos y sicuanis en el municipio de Planas en Vichada en 1970, hasta los hechos de violencia que desencadenaron la masacre del pueblo awá del 26 de agosto de 2009, en el resguardo indígena Gran Rosario, en Tumaco, Nariño, donde fueron asesinados cruelmente 12 personas, entre ellas siete niños.

“Este documental es un llamado al mundo para la solidaridad y acompañamiento de los procesos de resistencia que valientemente enfrentan las organizaciones indígenas”, afirmó Marta Rodríguez.

Igualmente reúne testimonios y archivos fílmicos de los nasa, guambiano y yanaconas, del Cauca; kankuamo, de la Sierra Nevada de Santa Marta; embera, de Antioquia, y sicuani, del Vichada.

Sobre Marta Rodríguez

Marta Rodríguez nació en Bogotá en 1938. Viajó a Barcelona en 1951 con la intención de estudiar filosofía, pero optó por la sociología, en plena España franquista.

En 1957 llega a París donde hace contacto con los círculos obreros. Al año siguiente regresa a Colombia e ingresa a la naciente Facultad de Sociología de la Universidad Nacional, donde conoce al sacerdote Camilo Torres y con él desarrolla trabajos de campo en Tunjuelito.

En 1961 viaja a París nuevamente, decidida a estudiar cine y etnología. En el Museo del Hombre conoce a quien considera su maestro, el documentalista francés Jean Rouch, trabaja los postulados del cinéma vérité y participa del movimiento documental liderado por el mismo Rouch, Joris Ivens y Edgar Morin.

Entre sus obras documentales se destacan:

– ‘Chircales’, de Marta Rodríguez y Jorge Silva (1964-1971): filmada desde el año 1966 al sur de Bogotá, donde existían grandes haciendas cuyos dueños arrendaban sus tierras a la población campesina que se refugia en estas zonas suburbanas huyendo de la violencia, y que sobrevivía gracias a la producción artesanal de ladrillos.

– ‘Planas’. Testimonio de un etnocidio, de Marta Rodríguez y Jorge Silva (1971): documental sobre la masacre de Planas, en los Llanos Orientales, a causa de la organización de los indígenas en una cooperativa. Una denuncia a la operación militar que produciría el desplazamiento de la población.

– ‘Nuestra voz de tierra, memoria y futuro’, de Marta Rodríguez y Jorge Silva (1974-1980): la película fusiona el registro documental y la puesta en escena. Muestra el proceso de un grupo indígena que va de la sumisión a la organización y a la lucha por la supervivencia como cultura.

– ‘Amor, mujeres y flores’, de Marta Rodríguez y Jorge Silva (1984 – 1989): denuncia cómo los pesticidas prohibidos en países industrializados son exportados a América Latina. Muestra el origen de la industria de las flores en la Sabana de Bogotá, la explotación de la mano de obra femenina y las graves alteraciones en la salud de las mujeres generadas por la peligrosidad de los pesticidas.

– ‘Soraya, amor no es olvido’, de Marta Rodríguez y Fernando Restrepo (2006): al interior de un convulsionado proceso de desarme paramilitar en Colombia, se desarrolla una historia de resistencia que tiene como protagonista a Soraya Palacios. Ella, una valerosa madre de seis niños, que tuvo que dejar su tierra natal después del asesinato de su esposo Simón a manos de los paramilitares, se ve desplazada en Turbo con sus pequeños, hacinada en un coliseo deportivo y después en un barrio muy pobre de la ciudad. Este documental narra la vida de las viudas de guerra que se agruparon en una asociación llamada Clamores y ésta es la segunda historia de una de sus integrantes.

Fuente:  Prensa – MinCultura