Laura Ramos, una actriz que viene de Cuba a conquistar el corazón de los colombianos

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Aparece en Las trampas del amor. Ha participado en más de 10 películas españolas con personajes de mujer buena. Esta es la primera vez que se estrena con un personaje de mala. ¿Quién es ella?

La mujer que da órdenes a los empleados en las oficinas de Seguratec, con su tono de voz grave, como de macho, en Las trampas del amor, es la misma que con el protagonista de esa telenovela (Ezequiel Stremiz) maneja un timbre de voz menos fuerte y un tanto más sexy cuando está tramando algo.

Es Laura Ramos, la cubana que con más de 15 años de trayectoria en el cine, básicamente con personajes de mujer buena, debuta en Colombia en una trama de telenovela pero haciendo de villana.

“Aunque en la oficina, apenas si se percibe su belleza, es capaz de transformarse en una verdadera gata si su ambición lo amerita. Es camaleónica y usa su belleza para sus propósitos. Podría disfrazarse de monja y sería creíble”.

Con estas características está definido su personaje de Agata Crespi en la novela de Mauricio Miranda y fue precisamente esa descripción lo que atrajo a Ramos para aceptar el proyecto.

“Es interesante, pero ha sido difícil. Es como si estuviera haciendo muchos personajes porque depende con el que le toque, ella (Agata) se comporta distinto. Y sacar esa parte de mujer malvada ha sido complicado porque soy demasiado noble, pero ha sido rico de hacer”, admite Ramos, que durante ocho años estuvo radicada en España protagonizando varias cintas.

Ya había venido a Colombia para grabar un capítulo de Tiempo final, durante la primera temporada. Hizo también un Sin retorno y algunos episodios de Así es la vida. Pero nunca había hecho telenovelas. “Es bastante agotador. Son muchos meses de trabajo, muchas horas de trabajo con levantadas muy temprano y salidas bien tarde”, confiesa.

Aun así, Ramos está contenta. Le gusta el resultado al aire, los actores, la historia y la fotografía. No le molesta ser anónima en el país. “No le tengo miedo a eso. Lo importante es poder vivir del trabajo de uno, ya llegará el momento del reconocimiento, pero mientras tanto, la cuestión es tener humildad”, asegura.

Su ego está bastante domesticado, quizás por la crisis más severa que tuvo, cuando después de hacer una película tras otra en Madrid (España) no la volvieron a llamar durante nueve meses.

Pensó hasta en retirarse de la actuación y no volver a saber nada de su oficio como actriz, pero es lo único que sabe hacer y tuvo que esperar a que le resultara algún proyecto.

“Es una carrera en la que al contrario de lo que la gente piensa, se sufre mucho, es terrible, uno a veces se siente frustrado, no es una carrera estable y creo que todos los actores, hasta los mas famosos, han pasado por ahí, y por eso hay que tener humildad. Creo que la suerte más grande en esta carrera es tener trabajo”, asegura.

Por eso, a pesar de las rutinas, se goza este personaje con el que empezó a descubrir su lado maquiavélico. “No subestimo ningún trabajo, menos cuando este reto es completamente nuevo para mí. Me siento virgen en todo”, dice entre risas.

Las grabaciones terminarán a principios de junio y no tiene, por ahora, ningún otro proyecto. Pero está abierta a las posibilidades y, si no resulta nada más, se dará unos 20 días de descanso y luego retornará a Madrid, su tierra adoptiva.

Trayectoria
Televisión: Un chupete para ella, Paraíso, Comisario, Decisiones, Así es la vida, Tiempo final y Las trampas del amor. Cine: Tirano Bandera, Sabor latino, La mesa, Violeta, Carretera, El viaje, Cuarteto de la Habana, Las profecías de Amanda, Operación Fangio, Adiós con el corazón, I love you baby, Viva Sapato, Aunque estés lejos y La película de mi padre. En teatro: Electra, El burgués gentilhombre, Las noches del hotel Luna Caribe y Chamaco, entre otras.

Fuente: El Tiempo

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