Leonardo DiCaprio: ‘No me siento obligado a hacer películas socialmente comprometidas’

El actor y productor de cine estadounidense aseguró en Berlín que no se siente “obligado” a escoger películas “socialmente comprometidas”, pese a que en la vida real sea un activista contra el cambio climático.

“Me interesan las películas que tienen algo de conciencia social sobre el mundo moderno. Pero, a no ser que la historia sea poderosa y que conecte emocionalmente con el espectador, no le va a importar a nadie”, explicó a un reducido grupo de periodistas, entre ellos Efe.

DiCaprio acudió a Berlín, junto a Ben Kingsley, Mark Ruffalo y Michelle Williams, a presentar la última película de Martin Scorsese, “Shutter Island”, que se exhibió ayer en la sección oficial pero fuera de concurso.

En la cinta, ambientada en la década de los cincuenta, el intérprete da vida a un atormentado ex soldado reconvertido a policía que debe investigar la misteriosa desaparición de una joven, paciente de una institución psiquiátrica.

Activo defensor del ahora presidente de EEUU, Barack Obama, en su carrera a la Casa Blanca, DiCaprio sostuvo que aún debe dársele “tiempo” desde “el respeto” para que el mandatario pueda “superar los obstáculos” y “cumplir sus promesas” electorales, entre ellas reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2).

“Honestamente creo que tiene las mejores intenciones para el país”, sostuvo el protagonista de “Titanic” y “Blood Diamond”.

DiCaprio ha aprovechado cada aparición pública en la Berlinale para deshacerse en halagos a Scorsese, un cineasta que considera que ha “influido muchísimo” en su proceso de maduración como actor, ofreciéndole cada vez papeles más complejos.

Tras “The Aviator”, “Gangs of New York”, “The Departed” y ahora “Shutter Island”, el actor sostiene que sigue “saltando” a la menor posibilidad de trabajar con el cineasta, de quien explicó que deja a los actores “apropiarse del personaje”.

Hasta tal punto se introdujo en el papel de Edward Daniels, un hombre a medio camino entre la tenacidad y la paranoia, que le resultaba duro desprenderse de él al salir del plató. “Iba a mi hotel y me esforzaba al máximo por desconectar. Pero con un personaje como ése no te puedes ir a casa alegre”, apuntó.

Por su parte, el británico Ben Kingsley destacó que Scorsese tiene la habilidad de “descubrir el secreto de cada actor” y de grabar al “animal que todos llevamos dentro” con “cariño y ternura”.

“Hay directores que se empeñan en rodar los demonios interiores de un actor explotando su neurosis. Es terriblemente injusto y manipulador. Y luego se sorprenden de que algunos actores terminen muertos por sobredosis en su habitación de hotel. Es su culpa”, aseguró, sin aludir a nadie en particular.

Destacó que la genialidad de Scorsese le lleva a “alterar cómo ve el público a un personaje concreto” sólo cambiando la luz de una escena.

En un momento de la película, un grupo de doctores debaten alrededor de una mesa de reuniones qué hacer con un grupo de pacientes, una escena que, gracias a la iluminación, “se convirtió en una pintura de Velázquez”, señaló el actor.

Pese a su larga carrera interpretativa, Kingsley afirmó que aún le quedan muchos papeles por interpretar, entre ellos “un hombre de uniforme, un escritor -a un William Shakespeare moribundo-” y a un hombre “enormemente rico y poderoso” de la Europa del Este, en varios proyectos en los que también está involucrado como productor.

Fuente: Canal Caracol

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