‘Los frutos extraños’ de Leila Guerriero es presentado en Colombia

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FRUTOS-EXTRAnO-peqUna mujer que mató a su hija minutos después de parirla; un gigante que, a pesar de su estatura, no es extraordinario; un mago sin una mano; una mujer que asesinó a tres amigas dándoles cianuro en una taza de té; una banda de rock cuyo integrante más famoso tiene el Síndrome de Down; un hombre que se gana la vida como doble de Freddy Mercury… Frutos extraños (crónicas reunidas 2001-2008) es la primera antología del trabajo de una de las más destacadas cronistas de América Latina.

Bogotá, julio de 2009.- Rigurosa en la información y creativa en sus textos, la cronista argentina Leila Guerriero no cree que el periodismo sea un oficio menor, “una suerte de escritura de bajo voltaje a la que puede aplicarse una creatividad rotosa y de segunda mano”. Por el contrario, considera que las crónicas sólidas, bien hechas (y no los “pegotes amasados sin entusiasmo para llenar dos columnas del diario de ayer”) encierran una visión del mundo y son una forma del arte.

El ejercicio de esta profesión le ha enseñado “que un periodista debe cuidarse muy bien de buscar una respuesta única y tranquilizadora a la pregunta del porqué” y considera que el peor de los pecados que puede cometer es crear textos aburridos, monótonos, sin climas ni matices. En fin, “limitarse a ser un periodista preciso y serio, alguien que encuentra respuestas perfectas a todos los porqués, y que jamás se permite la gloriosa lujuria de la duda”.

Frutos extraños (crónicas reunidas 2001-2008), su primera antología de crónicas, es un vertiginoso recorrido que le permite al lector conocer y reconocer, a través de su pluma encantadora y truculenta, los personajes más sorprendentes, las historias más maravillosas y las realidades más irreales, tal cual como suena: una mujer que mató a su hija minutos después de parirla; un gigante que, a pesar de su estatura, no es extraordinario; un mago sin una mano; una mujer que asesinó a tres amigas dándoles cianuro en una taza de té; una banda de rock cuyo integrante más famoso tiene el Síndrome de Down; un hombre que se gana la vida como doble de Freddy Mercury…

En la obra, también la autora reflexiona acerca de la labor del periodismo, y discute, con acertada pertinencia e ironía, temas actuales.

“Nadie puede dudar que la crónica latinoamericana tiene oficio y músculo entrenado para contar lo freak, lo marginal, lo pobre, lo violento, lo asesino, lo suicida (yo misma podría poner una banderita arriba de cada uno de esos temas: a todos los he pasado por la pluma y a algunos, incluso, varias veces), pero en cambio tiene cierto déficit a la hora de contar historias que no riman con catástrofe y tragedia. Puede ser que las buenas historias con final feliz no abunden y que contar historias de violencia dispare la adrenalina que todo periodista lleva dentro. Puede ser que sumergirnos en mundos marginados nos produzca más curiosidad que una realidad de acceso más fácil. Que hablar de los niños desnutridos sea, incluso, una prioridad razonable. Es probable, entonces, que la crónica latinoamericana no esté contando la realidad completa, sino siempre el mismo lado B: el costado que es tragedia”, asevera la cronista.

Leila Guerriero es argentina y redactora de LNR, la revista dominical del diario La Nación, de Buenos Aires. Ha publicado y publica en diversos medios de su país y el extranjero. En 1998 participó, junto a otras escritoras y periodistas, en el libro Mujeres Argentinas (Alfaguara). Es editora para América Latina y Cono Sur de las revistas Travesías y Gatopardo. En 2005 publicó su primer libro, Los suicidas del fin del mundo (Tusquets Editores), que fue editado en Argentina, España, Italia y Portugal. Sus crónicas han aparecido en antologías como Las mejores crónicas de Gatopardo (Debate, 2006), La Argentina Crónica (Planeta, 2007), Crónicas filosas (2007, las mejores crónicas de la revista Rolling Stone argentina) y Crónicas SoHo (Aguilar, 2008).

Sobre su trabajo, Babelia, el suplemento cultural del periódico español El País, sostiene: “Guerriero encuentra un género que incorpora herramientas del relato de ficción pero se atiene a las reglas de la investigación periodística. Es difícil no pensar en el antecedente de Truman Capote, desde la misma posición del autor, que parte de la gran ciudad a la localidad provinciana para escribir el crimen, moviéndose en un campo cargado de recelos y de laboriosas complicidades.”