Los mormones pueden llegar a la Casa Blanca si continúa candidatura de Mitt Romney

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La extensa familia de Mitt Romney, candidato a las presidenciables de Estados Unidos

“Nadie quiere a los mormones” reza un proverbio norteamericano. La frase resume el sentir de una nación que este año votará por su próximo presidente y seguramente habrá de elegir entre Obama y el republicano Mitt Romney.

Romney ha ganado las dos primeras elecciones primarias del partido republicano y las encuestas lo ubican al frente en la mayoría de las que habrán de venir. Su inminente elección como el candidato republicano a la presidencia ha reavivado la aversión por un grupo religioso al que se acusa de conspirativo, polígamo y racista.

La historia de los Mormones es extraña. Oficialmente se llaman a sí mísmos: la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. En 1805 un tal Joseph Smith, un buscador de tesoros, escribió un libro: el libro del Mórmon, una mezcla entre Indiana Jones y el Viejo Testamento.

Según Mr. Smith una tribu perdida de Israel surcó el Atlántico 600 años antes de la era cristiana. Habitó en América y se les apareció Jesucristo resucitado. Al final, la tribu tuvo problemas, algunos eran blancos y otros morenos, los morenos mataron a los blancos y Dios los castigó con su indiferencia. A Smith lo lincharon en el salvaje oeste por promover la poligamia y los mormones fincaron su imperio de rubio y de prohibición en Utah.

La loca historia de Smith, es el pilar de una religión que se jacta de ser la tercera con más devotos de norteamerica, pero que nunca ha tenido a un presidente entre sus adeptos. Romney parece ser esa campana de oro que durante siglos los Mormones han buscado de puerta en puerta.

Fue líder de su parroquia cuando vivía en Massachusetts luego banquero y llevó a la ruina un par de empresas. Según las encuestas uno de cada cinco nortemaericano no votaría por él si llega a ser el candidato de los republicanos, no más por el hecho de ser Mormón y ya sabemos que a los mormones nadie los quiere.

“No le abras la puerta”, es la frase de un cartel muy popular entre los demócratas en los últimos días. Los democrátas que sueñan con que un banquero mormón, sea el opostitor de Obama.