Mel Gibson vuelve al cine con ‘Edge of darkness’

“Edge of darkness” con los papeles violentos y justicieros que tan buen resultado le han dado en el pasado, pero lo hace con un thriller mediocre en el que ni sus sólidos secundarios se creen los papeles que interpretan.

“Edge of darkness”, dirigida por Martin Campbell, es la adaptación para la gran pantalla de una miniserie británica de gran éxito en los años ochenta que cuenta la investigación que inicia por libre un veterano policía de Boston, Thomas Craven (Gibson), para averiguar quién y por qué ha matado a su hija Emma (Bojana Novakovic).

Un encapuchado dispara aparentemente contra Gibson, pero la que recibe el disparo es su hija, que muere en los brazos de su padre sin tener tiempo de contarle un problema apenas insinuado.

A partir de ahí Gibson desarrolla un personaje que a ratos parece el detective Martin Riggs de “Letal weapon”, en otros momentos el loco Jerry Fletcher de “Conspiracy theory” (1997) y, sobre todo, el padre desesperado de “Ransom” (1996), pero con menos fuerza y agilidad.

Los pocos registros del actor australiano quedan aún más evidentes en las escenas que comparte con el estupendo Ray Winston (un extraño representante del Gobierno), que sin poder levantar el absurdo papel que le ha caído en suerte hace una labor mucho más digna que la del gran protagonista.

Pero ni Winston, ni Danny Huston (el mandamás de una oscura empresa de ingeniería) ni Denis O’Hare (otro agente gubernamental) logran imprimir una mínima credibilidad a la historia.

Probablemente el comprimir seis capítulos de televisión en algo menos de dos horas es un problema difícil de resolver, pero dado que “”Edge of darkness” se reduce a una única historia principal y lineal, sin ramificaciones, no es comprensible que el director se pierda en detalles que no aportan nada a la narración.

Sí están bien rodadas las escenas de acción, como corresponde a un realizador que es responsable de películas como “The mask of zorro” (1998), “Vertical limit” (2000) o “Casino royale” (2006).

Es en la parte principal del filme, en la investigación, donde Campbell naufraga. Coincidencias inverosímiles permiten a Gibson entender un complejo entramado político y empresarial que se convierte casi en una nueva teoría de la conspiración de esas que tanto gustan en Estados Unidos.

Una película que no será el taquillazo que busca Gibson, para retomar una carrera un tanto abandonada en los últimos años y cuyo último éxito se remonta a 2002, con “Signs”.

La película se hoy en España, el próximo 4 de marzo en Argentina y a partir de abril en el resto de Latinoamérica.

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