Pastor López: “En dos meses, si Dios quiere, estoy en los escenarios”

El reconocido cantante venezolano superó su problema cardiaco y anunció su regreso.

“Fui a la Feria de Cali por tres shows -recuerda Pastor López, con voz pausada-. Eso fue lo que más me afectó, porque fueron tres seguidos“. Lo dice porque al cumplir los compromisos, el 30 de diciembre le esperaba un trayecto Cali-Bogotá-Cúcuta-Maracaibo, pero tan solo llegó a Bogotá donde fue hospitalizado de emergencia.

“Fue como un corrientazo por todo el estómago, que al llegar al pecho me dio ganas de gritar. Estaba en el avión y me dio pena con la gente, así que tan solo hice ‘Ay’ pasito, y les dije a los del grupo: ‘Me siento mal, me dio algo en el corazón'”.

Llegó de urgencias a la Clínica Shaio, directo a cuidados intensivos. En Maracaibo, donde vive, su esposa, la barranquillera Martha Ovalle, se enteró por la llamada de una hija del cantante de Las caleñas que vive en Bogotá.

“Alcancé a hablar con él por teléfono -dice ella- cuando salió del ecocardiograma. Siguió un cateterismo y fue cuando se dieron cuenta de que la aorta se le abrió. Me llamaron para la autorización para operar.

El médico me dijo: ‘Señora, para pensarlo no tiene una hora ni cinco minutos ni dos segundos, autorice porque se nos va’. Y lo operaron a corazón abierto. Estuvo entre la vida y la muerte entre el 31 de diciembre y el 2 de enero, más allá que acá”.

Martha llegó a Bogotá el primero de enero. Después, llegó su hijo mayor, uno de los dos que tiene con ‘El Indio’ Pastor. Desde entonces, ella responde por él y avisa que no dará entrevistas que pregunten si pagó o no la cuenta de su hospitalización.

“Eso ya se solucionó, hicimos un arreglo con la clínica y no tuvimos necesidad de que nadie nos diera nada -afirma-. Él está muy delicado y se altera con eso”, advierte.

Y es que López fue dado de alta el 19 de enero. Ese mismo día, la clínica anunció que Salud Total había revocado las autorizaciones emitidas durante la emergencia y el músico tendría que pagar los servicios causados entre el 30 de diciembre y el 6 de enero.

Añadía que para ayudarlo abrió una cuenta en Davivienda. “Lo que me toca es seguir adelante -dice López, de 66 años-, olvidar los traguitos, las parrandas y las comidas pesadas. Seguir adelante con la música. En dos meses, si Dios quiere, estoy en los escenarios”.

Éxito temprano

López, “el más colombiano de los venezolanos”, nació en Barquisimeto, en 1944, y quedó huérfano de padre a temprana edad. A los 5 años, descubrió su vocación para el canto. A los 10, hacía parte de un conjunto de música llanera llamado Los Hermanos López, donde además tocaba las maracas.

Luego, pasó a Los Mayorales de Colombia. Pero siendo cantante de Nelson Henríquez descubrió que su éxito pasaba por hacer música pensando en el público colombiano. Por eso, en Venezuela, lo llaman ‘El rey de la cumbia’ y aquí, hay quien cree que es colombiano.

“Estaba seguro de que llegaba a la cima -recuerda Pastor-. Lo supe cuando vine por primera vez a Colombia, con Nelson Henríquez, porque me aplaudían más a mí que a él. Pensé: ‘El que vale aquí soy yo y me salí'”.

López quiso crear su ‘combo’, palabra con la que se bautizaban las orquestas tropicales en los años 70. Sobre la forma como se hizo solista, Javier García, hoy director de Balboa Records y entonces director internacional de Discos Fuentes, recuerda una reunión con Roberto Gómez, de discos Dark de Venezuela, y Pedro Fuentes, presidente la compañía colombiana.

El primero anunció: “Hay dos cantantes venezolanos que quieren plata para montar una orquesta, uno es Pastor López y el otro, Willie Quintero”. Y Fuentes le dijo: “Se la presta usted o se la presto yo”.

El primer disco fue un mano a mano de esos dos cantantes, en el que grabaron versiones tropicales de Senderito de amor y Mírame fijamente. Después, López grabó La venezolana y su vida se dividió entre Maracaibo, Medellín y Nueva York.

‘Las caleñas’

El público colombiano lo aplaudió desde el principio, durante sus años de esplendor. En los 70, trabajó con García, que le buscaba repertorio, y el productor Francisco ‘Kiko’ Contreras.

Después de ‘La venezolana’, cuenta García, trajimos música de Perú, canciones que le pedimos que cantara en su estilo. Así grabamos Traicionera y Lloró mi corazón. Había una canción: ‘Las limeñas’, del peruano Walter León, yo le cambié el nombre así no más y Pastor la hizo popular con el nombre de Las caleñas. León no se enojó ni nada, apenas cobró sus derechos”.

“Las limeñas convertida en las caleñas -agrega Pastor- la hicimos pensando en la Feria de Cali, porque en esa época era muy difícil meter la música tropical allí, porque era un territorio totalmente salsero. Pero yo entré con Las caleñas.”

Pastor sacaba dos LP (larga duración) al año. “Pegaba entre cinco y diez canciones en los número uno en el país -recuerda García-. En ningún otro país ha sido tan exitoso como en Colombia y, por lo mismo, en las colonias colombianas en el exterior”.

Su repertorio ha dado para colecciones enteras que superan la centena de hits suyos en la radio: El anillito, Pecadora, El hijo ausente… Todas pasaron al repertorio eterno que revive en cada Navidad en Colombia.

El declive comenzó en los 90, junto con el de toda la música tropical -que incluía las bandas tipo sonora, como la suya- ante la llegada del merengue.

Y Pastor López siguió recogiendo la cosecha de esas primeras canciones, ya con el rótulo de leyenda sobre sus hombros, sus trajes brillantes y sus manos recargadas de anillos. “El escenario es lo más grande que pudo pasar por mi vida -agrega-. Pasé del vientre de la madre mía al escenario, lo respeto mucho, por eso trato de estar lo mejor vestido, para que la gente vea que así como me visto respeto al público”.

Siempre vigente

El Indio’ tuvo siempre una agenda, un show que presentar más adelante, hasta los tres de Cali, los últimos antes de la crisis. Llegó más lejos que Quintero, con el que comenzó al tiempo.

“Quizás perduró más porque tenía una voz más melancólica, por ser un artista constante y serio -explica García-. Se quedó, creo, por el sentimiento de su voz, porque sus tonos llegan al corazón de la gente y eran puras letras y nunca olvidó que se dirigía a un público colombiano, porque en Venezuela ese sonido no gusta.

Es de los cantantes buenos, los de calidad, que entran al estudio y cantan como si se estuvieran tomando un vaso de agua. Y es como si el público lo supiera, porque los que se demoran mucho grabando una canción, no venden”.

Ahora, Pastor López deberá permanecer algún tiempo en Bogotá, mientras se recupera del todo y asiste a los controles médicos.

Fuente: Eltiempo.com

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