Popeye el marino cumple 80 años

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Por entonces no comía espinacas. Un 17 de enero de 1929 ‘nació’ aquel hombre de increíble quijada y dos anclas tatuadas en sus musculosos brazos. Este personaje era Popeye (su nombre es un juego cruel: ‘pop’ y ‘eye’, algo así como ‘ojo estallado’ en inglés) un héroe de historieta que hoy cumple 80 años convertido en el símbolo de la libertad del marinero, sanguíneo, pleitista y malhablado.

Popeye apareció por primera vez como extra en las tiras cómicas de la serie “Thimble Theatre”, realizada por el dibujante estadounidense Elzie Crisler Segar. Su trabajo consistía en ofrecer sus servicios para navegar el bote en el que viajaban los protagonistas de la serie: Han Gravy y Castor Oyl.

Segar, su creador, hizo participar a Popeye como un hombre que resolvía todo con la fuerza de sus puños, especialmente si el abusivo Bluto rondaba a la encantadora (aunque escuálida) Olivia.

EL GRAN SALTO
La ‘pegada’que tuvo Popeye no demoró en llegar y en poco tiempo se robó el protagonismo de la serie y el corazón de los lectores. Tanta fue su popularidad que cuatro años después saltó al cine en los cortos animados producidos por Max Fleischer.

Fue en la animación donde el héroe empezó a desarrollar su gusto por las espinacas, vegetales que le aportaron una increíble fuerza (¿sabía usted que en el argot de los años treinta la marihuana era conocida como ‘espinaca’?).

LOS DERECHOS DEL HÉROE
Sin embargo, en la celebración del aniversario del héroe no todos mantienen el buen humor. Según el diario español “El País”, los derechos de propiedad sobre Popeye el Marino podrían producir un millonario conflicto legal entre Europa y Estados Unidos. En efecto, según la normativa europea de derechos de autor, el personaje ha pasado al dominio público cuando se cumplieron 70 años del falecimiento de Segar, quien murió de leucemia en 1938.

En tanto , en EE.UU. la legislación sobre copyright considera un plazo de 95 años desde la creación del personaje, por lo que durante quince años viviremos una chocante situación asimétrica entre dos grandes potenciales del cómic.

Así, mientras que en la cuna de Popeye sus derechos seguirán a buen recaudo, en Europa se podrán usar libremente los dibujos de Segar. La lista es larga, desde camisetas, juguetes, muñecos o videojuegos hasta nuevos cómics basados en los personajes. Habrá que esperar que King Features Syndicate, uno de los más poderosos gremios que controlan las historietas publicadas en EE.UU. y que su ofensiva para asegurarse el control de un ícono que genera un millonario negocio en forma de regalías de todo tipo de mercadotecnia. Una batalla legal que -señala “El País”- podrá afectar en el futuro a Betty Boop, Mickey Mouse o Superman

Fuente: Elcomercio