Premios a Amy Winehouse encendió hoguera de juicios sobre drogas y juventud

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Los premios a la cantante británica Amy Winehouse encendieron una hoguera de juicios entre artistas y comentaristas sobre la juventud hundida en las drogas: una generalización atizada solo por la sobreexposición mediática de las ‘Janis’, ‘Jimi o ‘Jim’ de esta era.

“No creo que debió haber ganado (Winehouse). Creo que eso envía un mal ejemplo a nuestros jóvenes que están tratando de entrar en este rubro, a aquellos que están intentado hacerlo bien”, opinó pocas horas después de los Grammy del domingo la cantante Natalie Cole, de 58 años.

En una serie de declaraciones Cole recalcó que hay que “parar de recompensar los malos comportamientos” que además envían un mal mensaje a los jóvenes, según indicó la hija del célebre músico Nat ‘King’ Cole, a la revista People en una fiesta después de la ceremonia.

Una serie de titulares y comentarios en diarios y programas de televisión estadounidenses dispararon sus respectivos dardos contra la chica que salió desde un centro de rehabilitación en Londres a ensayar su número para la 50 entrega de los Grammy en Los Angeles, adonde no llegó por el rechazo de la visa estadounidense, que luego se la concedieron, pero ya era muy tarde.

“Desafinando un poco, arrastrando sus sílabas de una manera a veces incómoda, fue la cantante más apasionante de la tarde”, comentó el diario Los Angeles Times sobre la presentación vía satélite de Winehouse en los Grammy.

Pero en algunos medios no faltaron las comparaciones con la intérprete del pop Britney Spears, de 26 años, caída en desgracia por problemas familiares desde hace dos años, con los problemas con el alcohol de la actriz Lindsay Lohan, de 21, e incluso, se han preocupado de recordar -como contexto del triunfo de Winehouse-, la reciente muerte del actor Heath Ledger, a los 28 años, por sobredosis accidental de medicamentos fuertes.

En alguno de los casos mencionados hay derroche de talento artístico, en otros una gran maquinaria publicitaria, pero en todos no hay más que un puñado muy exclusivo de jóvenes que de la noche a la mañana ganan millones de dólares y además de poder acceder a todo, los acosan los lentes de la fama cada día, a cada hora.

“Ella se está recuperando y eso es lo que importa. Estos premios la ayudarán”, dijo a la prensa londinense Janis Winehouse, la madre de la controvertida nueva diva del soul, con palabras y gestos probablemente muy comunes entre madres que lidian con hijos con problemas emocionales y adicciones.

“Es bueno que no haya viajado a la ceremonia en Los Angeles”, apuntó la señora, farmaceuta que junto a su esposo taxista educaron a su familia en un barrio de clase trabajadora en la capital británica.

Galardonada, entre otros premios, como Artista Revelación y Mejor Vocalista Pop, Amy Winehouse se plantó como la artista de 2007 por su fuerza como compositora, voz grave y áspera de fumadora y un look que juega con el punk.

En sus dos álbumes “Frank” (2003) y “Back to Black” (2006), supo imponer su estilo: canciones en las que cuenta historias con el soul de antes y el rap de ahora.

“Rehab”, canción en la que su voz se dibuja como un “maullido”, parece directamente una confesión: “intentaron enviarme a una cura de desintoxicación y he dicho no, no y no”.

Los Grammy premian la música y el domingo para revistas como Rolling Stones o sitios independientes como masmusika.net eso fue lo que ganó, considerando que además el premio mayor de Mejor Album fue para el veterano jazzista Herbie Hancock.

Pero son tiempos donde los conflictos personales no son socialmente aceptables, se pregona con obsesión los cuidados de salud y belleza, y los artistas jóvenes conflictuados, como en su momento fueron Johnny Depp, Winona Ryder, River Phoenix, o antes, Janis Joplin, Jimi Hendrix y Jim Morrinson, tienen cadenas de televisión y miles de publicaciones esperando su “mejor” recaída.
Fuente: Globovision