Recordando a Errol Flynn

Publicado en at 23/04/2009
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errol-flynnA propósito del documental TASMANIAN DEVIL: THE FAST & FURIOUS LIFE OF ERROL FLYNN, hoy brindamos un homenaje a la veloz y furiosa obra del legendario “Capitán Blood”.

Éste fin de semana estuve tratando de comprender la complicada naturaleza intelectual de los personajes de un filme de 1939 titulado The Private Lives of Elizabeth and Essex. No puede negarse que Errol Flynn tenía facultades como actor dramático, y tuvo que ser para él un gran privilegio el haber compartido escenario junto a Bette Davis en ese clásico drama, donde interpretó a un apasionado y ambicioso Lord Essex, pero es indudable que jamás lució tan exuberante como en sus grandes películas de aventuras. El bueno de Erroll nació para la acción. No he visto ni la décima parte de toda su filmografía, y sin embargo… qué talento! En su época no tuvo rival, y todo el mundo aseguraba que no había nada más excitante que estar “In Like Flynn”. Sus excesos, su pasión exagerada por las mujeres y su estilo excéntrico de vida le impidieron un desenlace más digno. Flynn era el único hombre capaz de tocar el piano con el pene (a Marylin Monroe le constaba), el actor más audaz que haya recordado el lujoso y decadente Hollywood de los 30’s y 40’s. Muchos nos preguntamos cómo habría terminado su vida con una hermosa Olivia de Havilland rendida ante sus encantos. Algunos creemos que pudo ser el matrimonio más feliz de la historia, pero en el destino no estaba escrita tal cosa; ella no soportaba su fama de mujeriego incorregible. Flynn era tan sibarita y desordenado que a lo mejor ni siquiera la preciosa Olivia le haya hecho enderezar el rumbo al final. Una pena.

Basta con imaginar por un momento a Errol en su ocaso, con la barba de tres días, encerrado en una de las habitaciones de su mansión apestando a tabaco y ginebra, y con una hermosa fémina desnuda a su lado, recordando viejos tiempos. Cuando abandonó el mundo apenas se acercaba a los cincuenta. Su gloria no fue tan larga como muchos quisieron, llegó al olvido en relativamente poco tiempo, rompió los corazones de muchas, acabó en la decadencia más abyecta, y sin embargo era todavía muy joven. Quedaba Flynn para un buen rato.

Errol rompía con el arquetipo del pirata sucio y gamberro del celuloide. Es y será el bucanero más encantador y carismático que recuerde la historia del séptimo arte. Éste inmortal australiano abandonó el mundo en plena bancarrota, pero muchas de sus películas son inolvidables. Recomendables serán siempre sus interpretaciones de Peter Blood, un médico vendido como esclavo por haber prestado auxilio a los rebeldes y que luego toma venganza como pirata en Captain Blood, la del legendario justiciero Robin Hood, o como el Capitán Thorphe en El Halcón de los Mares. Hoy dedico a su memoria los fraseos conmovedores de Jeff Beck en “Cause We’ve Ended As Lovers”.

Hasta siempre!

Iván Darío Torres G.

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