Recordemos a Alberto Duque López

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Nació en Barranquilla, en 1936. Estudió Derecho en la Universidad del Atlántico e incursionó en el periodismo enfocado en la música y la literatura en la década del 60. Reconocido por su labor como crítico de cine para los medios de comunicación más importantes del país como los diarios El Espectador y El Tiempo, la revista Diners, el portal Noticine, los noticieros CM& y RCN, entre otros, donde se pudieron leer sus entrevistas con destacados directores como Sydney Pollack, Francis Ford Coppola, Woody Allen y actores de la talla de Marlon Brando y Anthony Hopkins, por mencionar algunos nombres. Falleció en Bogotá, el pasado lunes 28 de junio víctima de una complicación hepática.

“La crítica debe ser una pasión y obsesión. El crítico debe ser, ante todo, un gran cinéfilo”, comentaba con respecto a su oficio. Su pasión por el cine le valió comentarios como “Siempre guardé el complejo de que cuando yo iba a ver una película por primera vez, Alberto ya estaba en la tercera o la cuarta repetición. Él siempre llevaba días y hasta meses de ventaja con los títulos… El vacío que deja Alberto es incalculable, como moderador y comentarista”, comentó su colega y docente universitario, Mauricio Laurens. “Alberto era como Alfredo, el proyeccionista de Cinema Paradiso, que enseñó a amar el cine a jóvenes neófitos y a un público que no quería las fastidiosas columnas de los que saben demasiado”, escribió por su parte el periodista Enrique Patiño. A su vez, Álvaro Garthner, del diario El País, de Cali, dijo “no se perdió a un crítico de cine, sino a un especialista de la critica literaria y musical, que siempre firmó con seudónimo. Duque fue el primer comentarista de cine en Colombia y se codeó con los grandes, fue amigo personal de Danny Devito y uno de los pocos que logró equilibrar el cine con el periodismo”.

Duque dio sus primeros pasos en la literatura inspirado en ‘La cueva’, el grupo de intelectuales y escritores de Barranquilla, entre los que se encontraban Álvaro Cepeda Samudio y Gabriel García Márquez, quienes fueron sus grandes amigos. “De esa época, mi papá casi no hablaba. En cambio, recuerdo mucho sus historias al lado de Gonzalo Arango cuando se iniciaba el nadaísmo”, dijo Alberto Miguel Duque, el mayor de sus cuatro hijos al periódico El Tiempo. En los años 60, Duque empezó con el periodismo en Radio Piloto de Barranquilla, para luego escribir y dirigir sus propios guiones para los cortometrajes Paloma (1976) y Sebastián (1977), que fueron destacados en los festivales de cine de Cartagena y Rusia y premiados por Colcultura. “Como director era muy suave, pero cuando necesitaba que hicieras algo bien, te agarraba del brazo y te decía las cosas claramente: ‘quiero que sientas esto o recuerdes aquello en esta escena. Quiero verlo’ “, dijo al mismo medio, Felipe Solano, el protagonista de los dos cortometrajes.

A lo largo de su carrera, estuvo en programas culturales de televisión y radio. Fue profesor universitario y como escritor, ganó el Premio Esso de Novela, en 1968, y la Bienal de Novela José Eustasio Rivera, en 1999. En los últimos años fue asesor y realizador de Movie city, y se dedicó a escribir para El Tiempo, la revista Diners, el portal Noticine, el diario El País, de Cali, así como un libro.

“Era el tigre, como llamaba él a sus amigos. Y amó tanto el cine, tanto y a tal punto, que en su último viaje a Nueva York, del que regresó quince días antes de morir, visitó el lugar donde se realizó la cinta Serendipity y en la clínica, en su lecho de muerte, pidió poner el afiche de la cinta siete veces ganadora del Óscar Patton para que el cine lo acompañara hasta el final. Como él mismo lo dijo –casi como en una premonición– en su libro inédito, cuando la muerte le pregunta al protagonista: “¿Ya se cansó de inventarse historias espantosas para no aburrirse en este cine que se viene abajo? ¿Ya se cansó? La miro y le digo, simplemente, “Ya”. Usted entonces se mueve lentamente, me pasa las manos que no son manos por los ojos y siento que se me cierran…”, escribió Enrique Patiño, quizá uno de los pocos que conoció su novela inédita Mirarla Mirarte

Fuente: Pantalla Colombia

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