Retratos en un mar de mentiras triunfa en Guadalajara

Una de las grandes favoritas de la edición 50 del Festival de Cartagena, Retratos en un mar de mentiras, que finalmente tuvo que conformarse con el India Catalina a mejor ópera prima, resultó ganadora en la Sección Iberoamericana del Festival de Guadalajara que cierra esta noche en México. La cinta colombiana producida por Erwin Goggel y dirigida por Carlos Gaviria, se hizo acreedora a una bolsa de US$ 12.000, además del trofeo el Mayahuel de Oro.

Y en contraposición a otra de las polémicas decisiones del jurado de Cartagena 2010, al ignorar el amplio favoritismo de Paola Baldión Fischer para el India Catalina a mejor actriz (en la foto con el director Carlos Gaviria); el jurado de Guadalajara le otorgó a la actriz nacida en París de padres colombianos, el Mayahuel de Oro en su categoría, justo reconocimiento a una actuación sencillamente magistral.

Si bien es claro que cada grupo de jurados tiene derecho a su propio juicio (el de este año se inclinó por el ingenio y pocos recursos), pues la cuestionable decisión del Festival colombiano tomó ribetes internacionales debido a que la cinta argentina El secreto de sus ojos, fue ignorada en Cartagena 2010 y a los pocos días obtuvo el Oscar a mejor película extranjera… Leer más

Los jueces de Guadalajara fueron la actriz mexicana Dolores Heredia; la directora, productora y escritora alemana Doris Dörrie; el profesor estadounidense Randal Jonson, el escritor y cineasta guatemalteco Rodrigo Rey Rosa, y el director general del Festival de Cine de Sarajevo, Misrad Purivatra.

Sobre la historia y la película

A través de un viaje desde Bogotá hasta la costa norte que emprenden Marina y su primo, un fotógrafo itinerante (Julián Román) para reclamar las tierras de su abuelo fallecido (Edgardo Román), se irá revelando un pasado lleno de dolor y de muerte que explican la amnesia y el aparente mutismo de la protagonista.

Paola Baldión es una actriz colombiana que antes de irse a estudiar actuación a Montreal figuró en algunos papeles en la televisión. Paola interpreta a Marina, un personaje que casi no habla y que con la mirada y la expresión corporal logra una actuación sobresaliente.

El filme consigue mantener un buen equilibrio entre la miseria, una realidad dominada por la violencia y un paisaje como bello escenario que contrasta con la brutalidad de la acción. El humor y la ironía en un plano político son una de las herramientas utilizadas que logran matizar y aligerar el drama posterior y que, al final, logran ese fiel retrato de un país dominado por dos extremos: cuatro millones de desplazados y los mayores índices de felicidad en sus habitantes.

Fuente: Septimo Arte

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