Sandro necesita un transplante de corazón y pulmones para salvarse

91 0

El artista fue dado de alta de la clínica, pero su sitación es grave. Padece la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (Epoc) y su capacidad respiratoria es solo del 8 por ciento.

“Al final, querido corazón…” Ese puede ser uno de sus temas para el difícil momento que le toca vivir a Roberto Sánchez. Al que los argentinos y latinoamericanos conocen como Sandro “de América”, quien desde hace más de un año se encuentra en la lista de espera para un doble trasplante de corazón y pulmón.

Durante su última internación hospitalaria, para un chequeo de rutina que culminó el viernes, su esposa, Olga Garaventa, hizo un desesperado llamado, mediante la lectura de un comunicado a los medios de prensa. “Resulta imprescindible el trasplante… En este momento su respiración aeróbica es del 8 por ciento”, pidió.

Pero no es Sandro, el ídolo, siempre joven y eterno cuan último mito viviente de los argentinos, quien espera el trasplante. Es Sánchez, de 63 años, como él siempre se ocupó de aclararlo.

‘No quiero privilegios’

Fue el año pasado cuando un funcionario del Instituto Nacional Central Coordinador de Ablación e Implante (Incucai) filtró a la opinión pública su delicada situación y que el autor de Rosa, Rosa se encontraba en la lista para recibir los dos órganos.

De inmediato, aún con un poco más de capacidad respiratoria, pidió “respeto”. No solo para su persona sino para los miles de pacientes que se encuentran en la misma situación. “No quiero privilegios”, dijo entonces.

“Solo pedimos a las autoridades del Incucai que estén más atentas que nunca. No queremos alarmar a los que lo quieren, pero se necesita un trasplante para mejorar y prolongar su vida”, agregó su segunda esposa en la puerta del Instituto de Diagnóstico, donde fue ingresado el pasado martes.

Víctima del cigarrillo

Desde hace cinco años, Sandro sufre la denominada Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (Epoc). Una dolencia que en Argentina afecta al 5 por ciento de los pacientes y es propia de los fumadores empedernidos como lo fue él durante los 30 años de su vida, en los que agotaba 60 cigarrillos diarios.

Autor e intérprete de éxitos como Dame fuego, Quiero llenarme de ti y Penumbras, que recorrieron toda América Latina entre los años 60 y 70, sus eróticos movimientos en el escenario y sus orígenes en el rock llevaron a que fuera considerado como el Elvis Presley suramericano.

Sus baladas o temas como París ante ti o El maniquí denotaban la influencia de Charles Aznavour, que jamás se ocupó en negar, pero Sandro, criado en Valentín Alsina, un humilde barrio del cono urbano bonaerense, supo convertirse en una especie de síntesis cultural de un país donde el tango, el rock, la canción romántica y otros ritmos se integraron en un solo repertorio.

Querido y respetado por artistas de la talla de Julio Bocca (con quien compartió un espectáculo), Olga Guillot (con quien grabó Arráncame la vida) o León Gieco y Charly García, con quienes también realizó registros memorables, Sandro supo construir puentes generacionales hasta convertirse en uno de los cantautores más carismáticos del ambiente local.

Por ahora, Sánchez espera como otros tantos. Sandro, el ídolo, el cantante, está destinado a cantar: “Al final, querido corazón, estamos solos…”.