Se cumplen 200 años del nacimiento de Edgar Allan Poe

El lunes por la noche, cuando millones de admiradores de Edgar Allan Poe conmemoren el 200 aniversario del nacimiento del maestro de lo macabro, un hombre cuya identidad nadie conoce dejará en la tumba del escritor, en Baltimore, una botella medio vacía de coñac y un ramo de rosas rojas.

O quizá, no. Porque el misterioso visitante del bicentenario cementerio Old Western, en la esquina de las calles Fayette y Greene en la ciudad de Maryland, a quien llaman “Poe Toaster”, que ha incursionado en las sombras desde 1949, quizá esté ausente este año cuando el mundo entero amontone homenajes a Poe.

Nacido el 19 de enero de 1809 en Boston, Poe se quedó huérfano a temprana edad y se crió en la casa de Frances y John Allan, una familia rica de Richmond, en Virginia.

Tras un breve paso por la Universidad de Virginia y otro, igualmente corto por el Ejército, Poe inició su carrera literaria a los 18 años con la publicación de “Tamerlane y otros poemas”.

En los veintidós años siguientes Poe destacó como poeta, crítico, periodista romántico y fue uno de los primeros escritores en Estados Unidos, pero sobre todo maestro mundial del relato corto.

El 7 de octubre de 1849, Poe murió en Baltimore, ciudad que en la que esta semana se inicia casi un año de conmemoraciones que incluyen visitas guiadas a la última residencia del escritor en el 203 de la Calle Amity, que ahora alberga un museo abierto en temporada.

Los homenajes culminarán el 10 de octubre, con una representación de su funeral, coincidiendo con el 160 aniversario de la muerte del escritor.

Casi de acuerdo con la obra característica de Poe -que incluye cuentos de terror, relatos detectivescos, situaciones macabras y misterio, mucho misterio-, la causa de la muerte del narrador nunca se aclaró.

Las especulaciones incluyen alcoholismo, congestión cerebral, abuso de drogas, cólera, fallo cardiaco, suicidio, tuberculosis y hasta hidrofobia.

La influencia de Poe, cuyas exploraciones intelectuales incluyeron asuntos como la criptografía y la cosmología, alcanzó a escritores como Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y H.P. Lovecraft, y el poeta nicaragüense Rubén Darío le dedicó un ensayo en su libro “Los raros”.

Los relatos de Poe se han multiplicado en adaptaciones cinematográficas, en revistas de dibujos, y en la televisión con algunos episodios de la serie española “Historias para no dormir”, dirigida por Narciso Ibáñez Serrador.

Durante la conmemoración del 199 cumpleaños de Poe, más de 150 personas se congregaron fuera del cementerio de la Iglesia Presbiteriana Westminter, pero el desconocido “Poe Toaster”, como siempre durante décadas, logró escabullirse después de dejar su homenaje en la tumba.

Dos años antes, en 2006, decenas de asistentes trataron de detener al escurridizo “Toaster”.

Esta semana, por 4 dólares, los visitantes de la casa de ladrillo y persianas verdes donde Poe vivió un par de años podrán ver el sitio en el que el escritor se enamoró de su prima, Virginia Clemn, que tenía 13 años el día de la boda.

Es también la casa en la que Poe escribió “Berenice” y “Relatos del Club Folio”.

El museo también programa exhibiciones acerca de su vida, expone ilustraciones de Gustave Doré para “The Raven”, y muestra el escritorio portátil que Poe usó durante sus viajes.

Tras la visita a la casa de Poe, su admiradores pueden irse hasta la Taberna Annabele Lee, así bautizada en recuerdo del último poema del autor. En el interior, entre paredes cubiertas con poemas de Poe, se puede beber cerveza “Raven”

Fuente: El Universal

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