Se cumplen 50 años de la donación de Eduardo Santos al Museo Nacional de Colombia

Publicado en at 27/05/2009
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tn_antonia_santosEl 3 de enero de 1959 el expresidente Eduardo Santos donó al Museo Nacional una colección conformada por 324 piezas entre ellas pinturas, dibujos, acuarelas, grabados, fotografías, objetos testimoniales, manuscritos y libros, centrados en la historia militar y política del país en el siglo XIX.

La exposición Dar es dar presenta una selección de 120 obras de dicho legado, con el propósito de celebrar los 50 años de la donación más numerosa y de calidad que haya recibido el Museo por parte de un colombiano.

Asimismo, durante el 2009 el Ministerio de Cultura quiere destacar, a través de distintos programas, las donaciones y los legados de los coleccionistas que han hecho posible por casi 200 años el incremento de las colecciones, de igual manera, espera resaltar las cesiones y las compras realizadas por organizaciones que de manera desinteresada han nutrido el patrimonio mueble de la nación, con obras maestras de los más importantes artistas colombianos y con objetos testimoniales de la historia del país.

Eduardo Santos: el coleccionista

La faceta de Eduardo Santos como coleccionista ha pasado desapercibida frente a sus trabajos como historiador aficionado, su destacada labor periodística y su vida política. Infortunadamente, no se han encontrado archivos que permitan documentar las procedencias de la gran mayoría de obras, o algún documento que señale de forma puntual un plan de coleccionismo.

Fue Santos, quien ordenó crear la clase de historia de Colombia en todos los cursos del bachillerato, porque como lo afirmó: “La instrucción secundaria es la base esencial en que puede apoyarse una buena educación universitaria y la que da el tono general a la cultura del país”.** Eduardo Santos. *Citado por Antonio Cacua Prada en: “Nos dejaron sin historia patria”. Contracarátula del libro: Instituto Universitario de Historia de Colombia. *30 años: Bogotá, Editorial Kelly, 1993.

En dicho contexto su generosa donación al Museo apoyaba la idea que el futuro ciudadano colombiano conociera no sólo las historias sino las imágenes de los héroes.

El apoyo de Santos a los museos estatales se inició en 1939; durante su mandato como presidente se fundó el Museo de Arte Colonial, iniciativa respaldada por el entonces mandatario y que en 1942 y 1946 fue reafirmada al donar 18 obras coloniales (pintura, platería y documentos), que pertenecieron a su colección personal.

Su colección de historia patria, o fue legada sólo al Museo Nacional de Colombia, sino que a lo largo de su vida pública donó a la Casa Museo Quinta de Bolívar y la Casa Museo del 20 de Julio de 1810, cerca de 160 objetos en las áreas de pintura, artes gráficas, documentos y objetos testimoniales, así como dinero para adquisición de obras.

Dar es dar

La exposición reproduce la selección temática que fue realizada en 1959 por la entonces directora del Museo, Teresa Cuervo Borda, y el académico Horacio Rodríguez Plata, delegado del coleccionista, para la presentación pública de la donación.

La muestra está divida en tres segmentos: en el primero se presentan objetos personales del expresidente Eduardo Santos, en el segundo se exhibe la iconografía de Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander y Antonio Nariño, imágenes elaboradas por pintores criollos, americanos y europeos que legaron para la posteridad una imagen de los protagonistas de la Independencia; por último, se destaca el aporte del artista criollo José María Espinosa, con una selección de dibujos y grabados que se constituyen en un invaluable testimonio de los principales personajes y hechos de la época de la Independencia.

No obstante, si bien se conserva la estructura temática original de la exposición, el Museo presenta los avances en investigación y conocimiento de los objetos, que llevaron a cabo sus distintos investigadores a lo largo de medio siglo.

Las obras

La iconografía

Simón Bolívar

[Caracas, 24.7.1783 – Santa Marta, 17.12.1830]

El desafío analítico para determinar la imagen verdadera del Libertador Simón Bolívar, se basa en análisis, investigaciones, catalogaciones y clasificaciones sobre la procedencia de las imágenes. Sin duda, entre todos los personajes de la historia, el arte y la cultura colombiana, Bolívar cuenta con la iconografía más rica y estudiada. Aunque un sinnúmero de artistas anónimos o con nombre propio dejó plasmado en telas y papeles un rostro cambiante, que por la variedad se torna enigmático y a veces difícil de discernir, ¿hasta dónde son reales las imágenes que nos han llegado de Bolívar?

La colección presenta diversas imágenes del Libertador que fue legada a la posteridad gracias a los retratos de pintores como el venezolano Carmelo Fernández, los criollos Pedro José y José Miguel Figueroa y José María Espinosa, el ecuatoriano Antonio Salas, el peruano José Gil de Castro y Morales, el francés François Désiré Roulin y diversos pintores europeos anónimos.

Francisco de Paula Santander de Omaña

[Villa de Rosario de Cúcuta, 2.4.1792 – Bogotá, 6.5.1840]

Las imágenes de Santander se han organizado de la siguiente manera, de acuerdo con la compilación realizada por Pilar Moreno de Ángel y Horacio Rodríguez Plata: Santander vicepresidente de la República de Colombia (1821-1828); Santander presidente de la Nueva Granada (1832-1837); Santander visto por el artista José María Espinosa; últimos años y fallecimiento; estatuas bustos y medallones.

Antonio Nariño

[Bogotá, 9.4.1765 – Villa de Leyva, 13.12.1823]

Ante el prestigio de Antonio Nariño, el pensador clásico de la Independencia, el personaje romántico en la lucha por la libertad, queda la pregunta sobre su aspecto físico, su talla, el rostro de este criollo que pasó a la historia de Colombia como uno de los fundadores de la república.

Nariño tuvo a su lado como abanderado a José María Espinosa, el mejor retratista del siglo XIX en Colombia. Un pintor que partió de la cercana observación de la naturaleza y que a la vez entendió la importancia del manejo de la imagen del héroe y descifró, como autodidacta que era, los códigos para presentarlo. A él se debe en gran parte la iconografía de Nariño que ha llegado hasta nosotros. También tuvo la oportunidad de ser retratado en París, en el estilo neoclásico, después de las persecuciones que sufrió de parte de la corona española.

*Sergio Andrés Mejía Macía. La revolución en letras: la historia de la revolución de Colombia de José Manuel Restrepo (1781-1863). Bogotá: ICANH, CESO, Ediciones Uniandes, Fondo Editorial Universidad EAFIT, 2007.

José María Espinosa, el abanderado de la patria

José María Espinosa se salió de los moldes de la pintura colonial: trabajó sin el mecenazgo de la Iglesia, sin modelos establecidos, no pintó asuntos religiosos. Buscó sistemas de expresión con la libertad que le daba el ser autodidacta, actuó como heredero de la Expedición Botánica pero su mirada fue más la de un artista que la de un científico.

Retratista nato, se inició en este género y realizó los retratos de sus compañeros en la campaña del sur dirigida por Antonio Nariño. Al regresar de la guerra se consagró, como él mismo lo afirma, a la “profesión de pintor y retratista”. En cada obra dejó su testimonio formal de aquellos que murieron en las batallas o de quienes habían sobrevivido y lo rodeaban.

Combinó la observación de la naturaleza humana con la admiración por los hombres que había peleado en las guerras de Independencia. Mientras pintaba a los sobrevivientes les oía sus anécdotas militares. Eran, por lo general, historias exultantes contadas a la manera costumbrista, en las que niños campesinos o gentes del pueblo protagonizaban acciones gloriosas.

Fuente: Prensa Museo Nacional