Silvia de Dios desea lucirse en la novela ‘Un Verano en Venecia’, tras 14 años de no protagonizar

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verano-en-venecia_aSerá una mujer campesina de carácter recio que luchará contra el fantasma del hombre al que le entregó su vida. Después de 14 años vuelve a estelarizar.

Tras haber cruzado ‘el cuarto piso’, exactamente con 43 años de edad, Silvia de Dios veía remoto volver a protagonizar un proyecto en televisión. “Sobre todo con tanta niña linda y joven que hay”, dice todavía, con cierto asombro.

Pero hace un año le llegó la propuesta de ser la figura principal de ‘Un verano en Venecia’, la nueva telenovela de RCN que se estrenará esta noche (LUNES 20 de abril) en horario estelar, y que dirige Juan Camilo Pinzón (‘Pecados capitales’, ‘Dora, la celadora’). “Fue un regalo de la vida, no me lo esperaba. Uno creería que por ser más experimentada y por ser más madura tiene todo para protagonizar, pero el mercado es diferente y busca niñas lindas, jóvenes, por eso ¿cómo no me iba a sorprender? Ha sido maravilloso”, cuenta.

Desde hacía 14 años, después de reemplazar a Marcela Carvajal en el seriado ‘De pies a cabeza’, como protagonista, solo había estado en personajes antagónicos, de reparto o como dice ella de manera jocosa “como extra con parlamento” en más de una decena de producciones. La más reciente, ‘Pura sangre’, en la que interpretó a una mujer mala que por ser estéril justificaba sus actos de violencia.

Estuvo también en ‘Café’, en la que se estrenó como villana (la recordada Lucrecia); en ‘La sombra del deseo’, en la que también reemplazó al personaje que hacía Maribel Abello; en ‘El amor es más fuerte’, ‘Traga maluca’, ‘María Madrugada’ y hasta en ‘Padres e hijos’.

Había olvidado que para ser protagonista se necesita “buen estado físico”. No solo se requiere estar presente en el 90 por ciento de las escenas, sino que las jornadas empiezan a las cinco de la mañana y nunca se sabe a qué hora terminan. “Aquí (en Barichara, locación de la telenovela) es al revés, como son exteriores muchas veces se inicia en la noche y se acaba en la madrugada”.

Su primer protagónico lo hizo hace 21 años, en ‘Caballo viejo’, junto al veterano actor Carlos Muñoz y a la experimentada Consuelo Luzardo. Apareció como la niña dulce e inocente que, sin mucha gracia, cautivó a los televidentes. Y posteriormente hizo lo propio en ‘Música Maestro’.

Hoy está contenta. Lleva un año viviendo en Barichara (Santander), promocionado por algunos como el ‘pueblito más lindo de Colombia’ por sus calles empedradas, sus balcones en madera y su declaración como Patrimonio Nacional.

Allí se ha dedicado a la lectura y en este año de grabación se ha devorado 28 títulos. Todos sobre historia romántica. Acaba de terminar ‘Guerra de las rosas’ de Raúl Heras.

“Vivir en un pueblo es absolutamente diferente. Camina uno más despacio, se empieza a valorar la tranquilidad; piensa uno en sí mismo porque hay mucho tiempo para hacerlo”, dice.

Pero también hay cosas difíciles y para esta bogotana tiene que ver con la adolescencia de su hijo, que ya está en los 16 y ha tenido que dejarlo solo en la capital. “Es una etapa complicada, como para que la esté viviendo solo, pero bueno, creo que solo o no, la tiene que vivir”, dice de manera práctica.

Por ahora está metida en la piel de Roselia Romero, una mujer campesina de carácter recio que debe luchar sola por sus dos hijos, mientras intenta olvidar al hombre de su vida. Ese mismo que la traicionó con su propia hermana.

“Estoy enamorada del proyecto. Me gusta el trabajo de Juan Camilo (Pinzón, el director), me gusta el elenco. Pero actualmente ni los mismos televidentes saben lo que quieren ver. Así que vamos a ver si esta vez sí le pegamos a la bolita”, dice esta administradora de empresas, graduada de la Universidad de Los Andes.

Se declara tranquila, enamorada de un hombre que no tiene nada que ver con el medio. Después de su relación con Julián Román aprendió que es muy difícil manejar el tema de los egos entre dos artistas. Y asegura que mientras en los medios todavía la necesiten y la quieran, estará ahí, pero siempre tendrá un plan alterno, que de seguro tendrá que ver con su carrera de administradora.

“Yo misma me negocio. He aprendido a administrar el dinero en épocas de ‘vacas flacas’ para que me alcance y en épocas de ‘vacas gordas’ para ver qué hacer”, asegura Silvia, también profesional en culinaria.

Fuente: El Tiempo / Luz Adriana Velasco

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