The Prodigy promocionan ‘Invaders Must Die’

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ntprodigyThe Prodigy han decidido vender promocionalmente Invaders Must Die como el regreso a la época Music For A Jilted Generation, más incluso que la vuelta a The Fat Of The Land, pese a que este disco fue el que los hizo explotar comercialmente.

El peligro de estas maniobras es que, con el paso de los años y el desgaste de las musas, uno tiene que estar muy seguro de lo que vende para no pifiarla. La maniobra ha traído de vuelta a Keith Flint y a Maxim, como si Liam Howlett tuviera que agarrarse a ellos para recordar su glorioso pasado.

El problema de Invaders Must Die no es tanto las expectativas como la sensación de que The Prodigy, realmente, no ven su pasado con cariño, sino que lo miran con envidia: parece, por sus canciones, que siguen tratando de capturar el zeitgeist nocturno como sí lo hicieron en sus tres primeros discos, pero, realmente, casi ninguna de las canciones suena tan explosiva como sus grandes éxitos. ¿Y qué son The Prodigy sin eso? ¿Qué es un petardo que, al final, no cumple su función?

Pongamos como ejemplo una de las “canciones-hechas-fórmula” de las que la banda abusa: ‘Take Me To The Hospital‘ quiere ser bruta, quiere romper cuellos e incitar al baile violento, pero tira por tierra cualquiera de sus deseos con cambios de ritmo desacertados, puentes manidos y una sensación de estar patinando constantemente, de ser una canción desubicada en tiempo, espacio y mente. Parece como si The Prodigy se esforzasen en copiar las canciones que les hicieron grandes, en vez de en capturar su esencia.

Quizás todo su problema se reduzca a la falta de inspiración. Después de escuchar el disco varias veces, ¿cuántas podéis recordar de él? Yo muy pocas. Nada que ver con cómo te agarraban por el cuello ‘Poison‘, ‘Breathe‘ o ‘Firestarter‘. Quien tuvo, retuvo, dicen, aunque a The Prodigy les cuesta mostrar sus mejores cartas: funcionan relativamente ‘Warriors Dance‘ o ‘Thunder‘. No tanto la excesiva ‘Omen‘, aunque puede dar el pego. Y sí, desde luego, ‘Invaders Must Die‘, ‘Worlds on Fire‘ o, increíblemente, la muy Madchester ‘Stand Up‘.

Desde luego, quienes busquen revolución, que vayan a otro lado. Y a los fans de la banda puede que les satisfaga más que Always Outnumbered, Always Outgunned, pero sólo eso no sirve para colocar a Invaders Must Die en un lugar privilegiado dentro de la discografía de la banda. Ya digo: la mecha muy corta.

Fuente: Cuchara Sónica

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