Tonight de Franz Ferdinand

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En los meses que siguieron a su asombroso debut, los chicos de Franz Ferdinand se dedicaron a proclamar a diestro y siniestro que la intención principal de su música era poner a las chicas a bailar. Y aunque más de uno se molestó ante tan honesto propósito, lo cierto es que no cualquiera nos puede hacer bailar y menos como lo han hecho estos escoceses.

Luego de un exitoso debut, un regular segundo disco y un largo descanso, el cuarteto regresó al estudio para grabar su tercera producción, esta vez con la intención de renovar su sonido y quitarse las habladurías de encima. Y si bien el resultado es bastante poderoso en la pista de baile, la innovación desafortunadamente se perdió en algún rincón oscuro del estudio.

En Tonight: Franz Ferdinand la banda hizo un cambio importante: abandonar casi completamente la guitarra para tomar los sintetizadores como su nueva arma irresistible. Bajeos omnipresentes y percusiones extrañas vienen a redondear un sonido inspirado por la noche y sus aventuras, sin reglas ni etiquetas, peligrosa y disfrutable.

Las letras en su mayoría parecen estar encaminadas a meterse en los pantalones de las mismas chicas que quieren poner a bailar. Pero hasta eso tienen su encanto, no es lo mismo que te traten de conquistar con las frases de siempre que con un juego sucio, ya se sabe que nos gustan los chicos peligrosos.

Frases como ‘Lick your cigarette, then kiss me (lame tu cigarro y luego bésame)’ en la pegajosa pero mediocre “No You Girls”, ‘Although I know you turn it on yeah (Aunque ya sé que lo prendes)’ en la discotequera “Turn It On” o ‘Yes, I love you, I mean it I’d love to get to know you (Sí, te amo, digo, amaría llegar a conocerte)’ en la acústica “Katherine , Kiss Me” muestran perfectamente sus cochinas intenciones.

Pero la noche no es sólo sobre sexo. También existe un poco de aventura como en “Ulysses”, el primer sencillo de la producción en donde el anónimo protagonista realiza un viaje ácido y musicalmente extraño alrededor del mundo que, como en el Ulises original, parece nunca llegar a casa.

El desafío se hace presente en la psicodélica “Send Him Away”, porque en una buena noche de parranda no puede faltar el coqueteo descarado dirigido a la novia del vecino. También hay espacio para la confusión y la sensación de tiempo detenido que siguen a la salida de la disco en la madrugada, en temas como “Dream Again” y la larguísima “Lucid Dreams”.

No obstante, las cosas se ponen mejores cuando se ponen serias como en “Live Alone”, en la que nos hablan del amor de lejos, de preferir estar solo a estar sin el otro pero sin tristezas ni violines chiquitos, porque bien dicen que al mal tiempo buena cara. O en el que para mí es el mejor track del disco: “Bite Hard”, donde la batería potente conduce las dudas existenciales mientras un sintetizador completamente sesentero y la franzferdinesca guitarra se meten en medio para darle más furor al momento.

También existe espacio para el amor no correspondido en “Can´t Stop Feeling” y, disfrazada de una chica bastante decidida en “What she came for”, la mordaz respuesta a las constantes preguntas de ¿por qué? ¿Se sienten presionados? y ¿Cuál es su objetivo?, que periodistas necios y artistas poco abiertos han hecho a este cuarteto en el intento de encontrar el significado de su música.

Al final la duda prevalece: ¿es qué no escuchamos ya este disco? Es notorio el esfuerzo del grupo por llevar su sonido un paso adelante, aunque esto no necesariamente ha modificado el resultado. En definitiva, Franz Ferdinand no ha perdido su habilidad para hacernos bailar ni para meterse en nuestros pantalones. Lo malo para estos dueños de la noche es que la farra no puede ser eterna y ni los trajes elegantes, las lentes más oscuras ni la penumbra más amigable pueden disimular la terrible resaca del día siguiente.

Fuente: Cuchara Sonica

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