Tráquira de exposición en la Valenzuela Klenner

Tráquira, siguiendo la estética del “narc-decó”

Piezas de artesanía tradicional cubiertas con “diamantes”, abstracciones elaboradas con preciosos cristales sobre exquisito terciopelo y esculturas en barro instrumentalizadas como obsenas joyas preciosas, son algunos de los objetos que podrán verse desde el próximo 28 de enero en la Galería Valenzuela Klenner.

El montaje, exhibido en los pisos 2 y 3 de la Galería, hace parte de Tráquira, la nueva exposición de Víctor Escobar en Bogotá. El artista colombiano residente en Suiza ya ha dado mucho de qué hablar con sus anteriores exhibiciones y sus obras abordan desde diversas perspectivas estéticas, el fenómeno social del narcotráfico en Colombia y su incidencia vertical en todas las esferas sociales del país.

Desde finales de la década de los setenta el narcotráfico penetró con fuerza en Colombia y paulatinamente fue permeando toda a cultura e idiosincrasia en el país. Muchos comportamientos humanos nuestros e incluso las bases políticas y sociales de nuestra sociedad, se convirtieron en componentes crueles de la historia reciente del país y el salvajismo mostrado por todos los actores del conflicto armado, en el motor indiscutible de una sociedad fuera de balance.

El fenómeno social del narcotráfico que permea todas las formas de vestir, hablar, trabajar, vivir y morir en Colombia, no escapa en ningún momento a los ojos de los artistas colombianos. Este es el caso de Víctor Escobar, quien ha manifestado interés profundo en este tema y en los últimos años ha puesto en evidencia las huellas que el narcotráfico ha dejado en nuestro país.

Con objetos estrafalarios, formas poco comunes de atesorar fortuna, macabras escenas de muerte y desolación cubiertas con terciopelo, el artista nos ha “embelezado” en sus últimas obras. Ahora con Tráquira nos transporta a un mundo de “Glamour” absurdo y abstracto incrustada en la ya llamada cultura “traqueta”.

Siguiendo sus parangones, el artista se apropia de bellezas artesanales que se producen en muchos municipios de Colombia y los recubre con diamantes, todo esto en una clara metáfora de la aparente opulencia y desenfreno que algunas veces se apodera de nuestras sencillas tierras y costumbres en el campo colombiano.

En Tráquira, el artista apela nuevamente a la exhibición de los excesos cometidos diariamente por muchos de los actores armados en el país, especialmente los paramilitares y aborda el tema desde otra perspectiva: la del sufrimiento y la transformación del campo, un campo en donde la riqueza y el brillo pueden transformarse rápidamente en causales de masacres, muerte, desangre y la desolación.

Fuente: Pyros comunicaciones

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