Una ‘Bala Perdida’, es el nuevo trabajo musical de Calos Ann

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Está en medio del desierto. Se ha lanzado a una travesía sin saber a dónde ni por qué. Dispara. No importa ni a quién ni a cómo. El corazón manda. La intuición corre. El amor calla. Dispara, el poeta dispara. Es una bala perdida.

Vuelve Carlos Ann, como un personaje de spaguetti western. Buscando un lugar en la frontera, tramando sonidos en las cruces y desafiando al abismo. Salta al vacío, en la arena de nadie. Vuelve de crooner y de predicador, de cantautor y de vivales, de rockero y de poseso. Tupé rockabilly, negro post-punk y un sombrero de El Dorado. Ennio Morricone y Parálisis Permanente. Escapa. Quien quiera encontrarle, deberá buscarle en un mundo de chivatos, trileros, derrotas, cárceles, dolores y peajes. Lleno de balas perdidas. Como él. Se ríe.

En su maleta, nueve tracks. El primero, clave sonora para interpretar sus intenciones: "A los chivatos se les raja la cara", con ecos fronterizos, trompetas lejanas y una voz pendenciera en siciliano que reclama justicia. El segundo, un single al galope: "El desierto", rockabilly contemporáneo con buitres en los coros. El quinto tema, un fiel autorretrato: "Bala perdida", donde se confiesa perdido frente a los que se disfrazan de auténticos. Para finalizar, "Serem universals", un regalo surrealista de corte daliniano-catalán. La última bala perdida.

¿De dónde llega este Carlos Ann? Partió de la nada y ahí se encontró. En "La nada", ahora su penúltimo álbum, reinventó su personaje y puso acordes a una perversa, desgarrada y autocínica visión del mundo. Una voz exageradamente rota, platos de batería que crispan los ritmos, guitarras hirientes, letras sin versos para romper melodías, grabaciones impuras, indecorosas, poco catalogables. Como si mostrara su trabajo por finalizar. Asi es también "Bala perdida". Una obra en que lo que importa es la idea y el proceso. Con un riesgo añadido: en el desierto, ¿dónde está el camino?

Se busca. Carlos Ann se busca y dispara canciones con incontinencia. Su último disco está a sólo meses de distancia y tras "Bala perdida" va a publicar dos trabajos más: uno con los músicos de Chavela Vargas y otro con Mariona Aupí (exFang). Dispara. Carlos Ann apunta a la nada y, menospreciando a la muerte, dispara. Lo que le importa es el gatillo. Dispara. Es un "Bala perdida". Y dispara.

Fuente: Prensa Divulgación Cultural

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