Vuelve con una corta temporada de la obra ¡Que viva Andrés Caicedo!

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El nombre del escritor caleño Andrés Caicedo vuelve a sonar cada cierto tiempo. A veces con revisiones de sus obras y tributos que han ido desde el video experimental (Calicalabozo, de Jorge Navas) hasta la mirada antioqueña, en la ya famosa ‘Angelitos empantanados’, del grupo de teatro Matacandelas.

Definida como un espectáculo que mezcla elementos del teatro acompañados de video, música y un poco de la literatura urbana que cultivó Caicedo en vida, contó con la dirección de Sandro Romero Rey, amigo y estudioso del protagonista, para quien este es el cierre de un ciclo dedicado al escritor.

“Es como un gran fresco de toda su obra, el espectáculo definitivo que redondea mi pasión y mi dedicación por el universo de Andrés”, dice Romero.

Sus palabras tienen  conocimiento de causa. Un ejemplo de ese trabajo fue el que hizo junto al documentalista Luis Ospina, con quien revisó la producción literaria de su amigo en lo que él llamó “una curaduría de un personaje incurable”.

Además, Romero tiene en las tiendas literarias el libro ‘Andrés Caicedo o la muerte sin sosiego’, así como el recuerdo de haber montado ‘El mar’, que considera la obra de teatro más completa de su amigo y fuente de inspiración.

A pesar de todo eso, reconoce que no fue fácil llegar a la nueva producción. “Se trataba de sintetizar en un solo montaje una atmósfera, un solo concepto, textos tan disímiles como Destinitos fatales y Angelitos empantanados, Los mensajeros y El mar, Maternidad y  ¡Que viva la música!, además atravesados por imágenes”.

Se refiere al material audiovisual que, entre otras cosas cuenta con la única entrevista filmada del escritor (cedida por Ospina), fragmentos de la película inconclusa Angelita y Miguel Ángel, que trabajó con Carlos Mayolo en 1971, y con apartes musicales de los filmes que adoraba para construir sueños cinéfilos como parte de la puesta en escena.

“Yo la veo como una especie de gran espectáculo didáctico alrededor de la figura y ‘del mito’ de Caicedo. Mezclamos textos proyectados con canciones, teatro con narrativa, documental con ficción. Las imágenes van en varias direcciones: por un lado, la imagen proyectada y, por el otro, la imagen teatral, articulada con la imagen literaria”, asegura.

Homenaje

“¡Qué viva Andrés Caicedo! es también una actualización,  un perfil -reflexiona Romero-. Todo esto y, al mismo tiempo, un homenaje.

Llevo casi 30 años en los que no hay un día en que no se me acerque alguien a preguntarme: ¿Usted conoció a Andrés Caicedo? o ¿Usted por qué cree que Andrés se suicidó? Creo que en este espectáculo están, de alguna manera, las respuestas a estas preguntas”.

El proyecto fue uno de los ganadores de la campaña Bogotá, Un Libro Abierto, dentro de las actividades de “Bogotá, Capital Mundial del Libro. “Hicimos más de cincuenta funciones y ahora la Casa Ensamble nos ha invitado para, de alguna manera, continuar”, agrega.

Paradójicamente, la obra es dirigida por un caleño que hace 20 años no vive en esa ciudad. “Es un homenaje a la capital vallecaucana porque es un componente esencial, pero no es ni por asomo, un espectáculo regionalista. La obra de Andrés hace mucho tiempo que dejó de ser caleña. Hace mucho tiempo es una obra universal”, concluye.

Este año la obra Que viva la música, de Caicedo, se editó en Argentina y México. El escritor chileno Alberto Fuguet prepara un libro definitivo acerca de él y el próximo año se lanza una colección traducida al francés. Mientras tanto, Romero y su equipo de jóvenes actores esperan la reacción de esta propuesta que ya tiene una presencia en Bogotá, pero que insólitamente no se ha estrenado en la capital del Valle.

Fuente: Vive In

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