La apuesta de este momento de la historia debe ser aprender a pensar. Durante décadas la metodología de enseñanza de la educación media y superior se han enfocado en que los estudiantes memoricen fechas, nombres, lugares, fórmulas y en general una serie de datos que están enfocados en almacenar de manera constante toda esta información para luego aplicarla en evaluaciones, exámenes y pruebas estatales.

Pensar en escuelas de pensamientoSin embargo, cada vez es más notorio que este método no está dando resultados positivos en cuanto a la interpretación y apropiación de conceptos que son necesarios para la vida y el ejercicio profesional. Y si ese es el panorama en cuanto al dominio de la información específica de las carreras, la situación es aún más angustiante cuando se pide a los estudiantes expresar su pensamiento frente a una postura ideológica, un modelo económico o un postulado filosófico.

“En buena parte esa realidad se la debemos a que, por años, hemos sido conducidos a repetir los pensamientos ajenos, pero no se nos pide con la misma diligencia generar nuestros propios pensamientos. Basta recordar la cantidad de veces que hemos escuchado decir que un texto no es lo suficientemente bueno porque cita muy pocos autores. Por supuesto la propuesta no es desconocer, ni ignorar el conocimiento producido por tantos hombres y mujeres que han pasado a la historia por la calidad de su trabajo intelectual; pero si busca que dejemos de poner el foco de atención en el mero recital de ideas ajenas por parte de los estudiantes y empezar a generar suficientes escenarios para que produzcan las propias”, explica Libardo Pérez Díaz, Jefe de Coordinación de Currículo de La Universidad de La Salle y editor del libro Pensar en Escuelas de Pensamiento de Ediciones UniSalle.


En cuanto al libro, en 415 páginas presenta varios caminos posibles para generar pensamiento propio. Da cuenta de cómo los ocho equipos interdisciplinares que se han constituido se configuran como escuelas del pensar, como nodos potenciadores de la autonomía de la intelectualidad de docentes y estudiantes, en síntesis, como escuelas para aprender a pensar mejor y aprender a pensar en colectivo.

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“Este texto está enfocado a encontrar una apropiación del conocimiento, una manera de comprender las cosas que aprendemos todos los días, pero no solamente desde una mirada utilitarista en la que cada dato que almacenamos sirve para una tarea concreta, sino bajo una mirada en la que todos estamos llamados a aportar soluciones para los problemas que afrontamos como sociedad”, agrega Pérez.

El camino de la educación está en constante evolución y se hace necesario que los docentes dejen de pensar que son dueños del conocimiento producido por otros y se olviden de la necesidad de producir pensamiento propio, que los estudiantes no solo aprendan para el momento y que la inversión en educación se concentre en la calidad de los aprendizaje de los estudiantes y en el desarrollo de sus procesos de pensamiento. Esa es la apuesta de La Universidad de la Salle a través del proyecto Pensar en Escuelas de Pensamiento y de la producción editorial que se deriva de este.

Sobre el editor
Libardo Pérez Díaz
Licenciado en ciencias de la educación con especialidad en Biología y Química de la Universidad del Atlántico. Magister en Educación de la Pontificia Universidad Javeriana y de Universidad del Norte, con estudios de Maestría en Investigación Social interdisciplinaria de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Ha construido una interesante experiencia a nivel directivo en educación básica, media y superior, asumiendo responsabilidades como coordinador académico, secretario académico, decano y coordinador de currículo entre otras. Actualmente es jefe de la Coordinación de Currículo de la Universidad de La Salle.

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