Los mejores músicos de todas las edades de La Habana y los talentos más creativos y tenaces de la escena de música latina de Nueva York se han reunido para conformar La Orquesta Akokán. La música de raíces con sabor contemporáneo en una sola agrupación.

Orquesta Akokán

Un sonido que se enmarca en el de las big bands cubanas de mediados del siglo pasado, que evoca a grandes voces como las de Arsenio  Rodríguez,  Pérez  Prado y  Beny  Moré.

El ensamble Orquesta Akokán (palabra Yoruba que significa “del corazón”)  crea esta sinfonía musical entre La Habana y Nueva York, una fusión perfecta entre lo antiguo y lo moderno, por eso es muy posible que al escuchar el disco se sienta como si a través de los parlantes cobraran de nuevo vida, los gigantes de la música cubana, con una nueva alma y un nuevo aire.

Disfruta de su primer sencillo “Yo soy Para ti”

La Orquesta Akokán reaviva con energía fresca y vigorizada el sonido de la era dorada de mambo cubano. Nacida de la visión conjunta del cantante José “Pepito” Gómez, el productor Jacob Plasse, y el arreglista Michael Eckroth.

DAPTONE RECORDS, lanza su primera iniciativa en español para Akokán, ‘Yo soy para ti’ es el primer sencillo de su disco homónimo, grabado en los legendarios Estudios Areito de La Habana, en el que se reúnen los músicos cubanos más destacados de diferentes generaciones, tanto jóvenes como ex integrantes de icónicas bandas como Irakere o Los Van Van, que recuerdan lo que hizo en 1996 Ry Cooder con Buena Vista Social Club.

En esta oportunidad, junto a este nutrido grupo se encuentran además de Pepito Gómez, el pianista y arreglista Mike Eckroth, el tresero y el productor Jacob Plasse (Los Hacheros).

SOBRE LA ORQUESTA

Ensamblado y dirigido por el vocalista cubano José “Pepito” Gómez, la Orquesta Akokán es un gran colectivo de la banda de los mejores músicos cubanos, jóvenes y viejos. Su próximo álbum en Daptone presenta música completamente original y fue grabado en vivo para grabar durante una sesión de tres días en los sagrados estudios estaduales de La Habana, Havana.

Escuchando el nuevo LP de la Orquesta Akokán, no puedes evitar sentir los espíritus de los gigantes musicales de Cuba irradiando de los altavoces. Pero honrar y cuidar a estos espíritus no es tarea fácil, ni es una tarea que le quede solo a una generación. Es una colaboración de jóvenes y mayores; Los ancianos conocen las tradiciones, los gestos, los conjuros, pero es la generación más joven la que tiene el deber de aprender, la fuerza para continuar y el fuego y el alma para hacer nuevas canciones para los espíritus nuevos.

En noviembre de 2016, Michael Eckroth viajó a los sagrados estudios Areito en Centro Habana con una pila de cuadros debajo del brazo. Al llegar a la cavernosa sala de estar con paneles de madera, hizo un inventario de los jugadores reunidos por el productor Jacob Plasse: una docena de jugadores de viento y ritmo más feroces y rítmicos de Cuba de grupos como Irakere y Los Van Van, el sensacional vocalista veterano. José “Pepito” Gómez, y un puñado de jóvenes experimentados de la música latina de Nueva York. Estos músicos transformarían sus tablas en el documento vivo y respirador que tienes en tus manos.

Un arpegio desciende dulcemente por las teclas del piano, y el conjunto explota en masa con exclamaciones de trompetas, introduciendo saxofones que de inmediato se establecen como el centro de una sección rítmica. Los arreglos llevan la belleza exquisita, el patetismo y la alegría de las reconocidas orquestas de baile de los años 1940 y 1950 que habían grabado en esta habitación, evocando los fantasmas de Arsenio Rodríguez, Pérez Prado y Beny Moré. Y las robustas y comprobadas arquitecturas musicales de son cubano y mambo están presentes y se honran hábilmente a través de las nueve composiciones originales. El tres cubano melodioso, el tumbao oscilante de las congas, la mezcla tensa de armonías vocales: están todas allí. Sin embargo, hay algo inequívocamente nuevo: secciones de saxofón tocando montunos donde se podría imaginar un piano, un angelical, swinging flauta que cabría esperar en una grabación de charanga, sones – improvisaciones vocales que tienen el flujo experimentado y la cadencia de mediados de 1970 cantantes de “salsa dura”, y por supuesto, la aparición del inimitable César “Pupy” Pedroso en el piano. De alguna manera, esta síntesis de gramática musical y estilos compositivos, de La Habana y Nueva York, de viejos y nuevos, tiene perfecto sentido.


Akokán es una palabra yoruba utilizada por los cubanos para significar “desde el corazón” o “alma”, por lo que no sorprende que una grabación como esta encuentre su camino de regreso a Daptone Records de Brooklyn. Durante casi una generación, la etiqueta venerable nos ha traído música conmovedora en una miríada de estilos, hechos en el presente, pero con todo el arte y el sabor de las grabaciones clásicas del pasado. Al hacerlo, Daptone ha consagrado tanto los géneros que honra como a los artistas que crean nuevas obras en el canon universal de la música dance. Es una cocina perfecta para servir a este cautivador baile entre lo viejo y lo nuevo: una sopa levantamuertos, preparada con ritmo, con cuidado y, sobre todo, con akokán.