Maia regresa a la música interpretando un vallenato

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A pesar de tanto silencio, aún sigue viva en la memoria de sus fanáticos su voz: “No quiero ser tu niña bonita, ni quiero estar perdida en tus sueños…”

Pero como dice la canción, Maía ya no quiere ser la ‘Niña Bonita’, regresa convertida en una mujer citadina capaz de correr riesgos, como el de cantar vallenato en versión ‘dance funk’.

Aunque los tiempos cambien, Mónica Andrea Vives no ha dejado de surfear, y mantiene intacta su pasión por el fútbol, que de niña jugaba como un muchacho en Puerto Colombia, Atlántico, donde se crió, y donde su mamá y su abuelo paterno la contagiaron del amor al canto.

Hablamos con la renovada Maía.

¿Por qué decidió regresar al ruedo con un vallenato de Rafael Orozco?

‘Que será de mí’ es un tema compuesto por Efrén Calderón, que dio a conocer en los años 80 el maestro Rafael Orozco y decidí convertirlo en una versión discotequera y acústica, porque me trae muchos recuerdos de la infancia. En Barranquilla, en la radio, era lo único que se escuchaba y era lo que uno repetía como lora mojada. Ahí empezó mi amor por la música.

¿Por qué se alejó tanto tiempo del mundo discográfico?

Fueron cuatro años de ausencia discográfica, pero no de los escenarios. No sabía cuál era el paso a seguir para la evolución de Maía, durante ese tiempo busqué mucho en el jazz, en el blues, aprendí más de tradición oral y nació la idea de mezclar el folclor con un sonido electrocaribe. Tomé una canción de vallenato clásico, respetando su melodía y sus letras, y creamos dos versiones, una ‘dance funk’ y otra acústica.

Pero su look es más moderno, no tiene que ver mucho con lo caribeño…

Un artista tiene la responsabilidad de reinventarse. Mi look sí es mucho más urbano, cosmopolita. Lo único que conservo Caribe es mi color de piel. El disco debía tener lo que estoy viviendo, ahora me la paso entre Miami y Bogotá. Y tenía que mostrar lo que pasa con una costeña mezclándose con los sonidos urbanos, llenos de asfalto. Eso lo voy a mostrar en la producción que sale este próximo 2011. Trabajamos con el modisto Chencho Piñeres y el video es muy ‘fashion’.

¿Ha recibido comentarios desfavorables de los maestros del vallenato?

Lo primero que recibí el miércoles 29 de septiembre, a las 11:00 a.m., cinco minutos antes del lanzamiento ante los medios en Barranquilla, fue la llamada de doña Clara (Elena Cabello), la viuda de Rafael Orozco. Uno siempre tiene sustico de causar amor y odio al sacar este tipo de versiones.

Yo tenía el permiso del compositor y de la editorial, y para que me lo dieran, a ambos les tenía que gustar mi versión. Pero yo quería oír la opinión de alguien muy cercano a Rafael Orozco y ella me dijo que está muy contenta, que lo siente como un homenaje con mucho amor, cariño y respeto.

Y es así. No me levanté un día y dije: volvamos esta canción así. Fueron cuatro años estudiando cómo llegar a esto.

¿Ya no queda mucho de ‘Niña bonita’?

‘Niña bonita’ e ‘Ingenuidad’ para mí son muy importantes y hacen parte de mi historia y siempre van a estar en todos mis conciertos. Gracias a la gente quiero mucho esas canciones, pero me hubiese parecido un error sacar un nuevo ‘Niña bonita’ y un nuevo ‘Ingenuidad’.

¿Por qué se fue de Colombia?

Yo me la paso aquí y allá, me voy tres semanas a Miami, y me quedo una en Bogotá. Gracias a Dios he tenido muchos conciertos en mi país. Pero me fui a buscar otros sonidos. Yo conozco de mi música Caribe muy bien, gracias a mi familia. Mi abuelo fue el creador de la Batalla de Flores del Carnaval de Barranquilla y lo de ser ‘cantaora’ lo llevo en el alma y en el corazón. Pero quería buscar otros sonidos, de Cuba, de Puerto Rico. Trabajé con el productor Sergio George, el de Marc Anthony, y con Jorge Luis Piloto, quien compuso con Jorgito Villamizar el tema ‘Yo no sé mañana’, de Luis Enrique. Así, cantando allá y acá, descubrí que no podía dejar ni lo uno ni lo otro.

¿Cuándo conoceremos el segundo sencillo? Adelántenos algo…

Sale en febrero, es una canción que yo compuse y es muy Caribe, no a nivel temático, sino rítmico. Es muy urbana, pero tiene una descarga de son cubano.

¿El mercado de la música es más fácil o más difícil ahora?

Eso ya no me preocupa, me ocupa. Ahora es mucho más fácil ser un artista conocido, que reconocido. Internet da la globalización, te da acceso a todo. Todas las personas, independientes, con disqueras, sin disqueras, con dinero, sin dinero, logran tener una audiencia ahí. Por eso estoy conectada a las redes sociales, tengo página web, trabajo con Sony Latin y con Sony Colombia.

¿Le apuesta a la música en inglés?

Tengo muchos trabajos en inglés, compongo en inglés. Viví en Estados Unidos cuatro años, estudié en Chicago, me criaron en inglés y en español, porque mi madre estudió en Estados Unidos muchos años. Pero todo a su tiempo. Primero quiero consolidarme como una artista latina, que conoce su cultura, su país, su tradición. No estoy cerrada a la banda.

¿Y de amores como anda?

De hecho, estoy con un productor de cine bugueño, me gusta mucho lo valluno. Se llama Diego Ossa, es productor de cine y comerciales, él hizo la producción de mi video y ahí se ganó el cariño mío. En abril de 2011 cumplimos tres años, el muchacho ha aguantado mi ritmo.

¿Qué hace para mantener la figura?

Escojo muy bien la ropa, reconozco mis debilidades. Pero no me gusta el gimnasio, prefiero el baile, lo necesito para quemar las calorías del perro caliente o de la arepa que me comí.

¿Cuando rumbea, qué música baila?

Lo único que no me gusta es la electrónica. De resto, bailo de todo: salsa, merengue, estoy fascinada con el reggaetón, pero a Diego, cuando salimos, le da un poco de pena, me dice: “No hagas tantos pasos que la gente qué va a decir”.

Fuente: Diario El País