Sentida despedida a ‘El sayayin’ en Cartagena

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Foto: El Heraldo

Cartagena despidió ayer al más grande de los exponentes de la champeta. En medio de llanto, ira y frustración, John Jairo Sayas Díaz, el Sayayín, fue acompañado hasta su última morada por un río humano de seguidores, que nunca dejó de corear sus más grandes éxitos.

Luego de un sentido homenaje en el estadio de sóftbol de Chiquinquirá, en la mañana, el féretro fue trasladado del escenario deportivo a las 3:00 de la tarde a hombros hasta el Cementerio Jardines de Cartagena. Durante el recorrido, que se extendió por la avenida Pedro de Heredia, el alcohol y las lágrimas se entremezclaron al compás de una calurosa tarde, en la que todos querían llevarse un último recuerdo del Saya.

Hombres, mujeres, y hasta niños, buscaban escabullirse en medio de la multitud, con el fin de tocar el féretro en el que dormirá para siempre el carismático cantante de champeta. Algunos embriagados, otros completamente sobrios, repartían codazos hacia los cuatro puntos cardinales porque lo único que importaba era ver por última vez el rostro del gran ídolo.

En medio de los miles de seguidores del artista cartagenero, sobresalían los escuálidos rostros de los familiares del Saya, quienes inmersos en el drama que encarna la pérdida de un ser querido, pedían explicaciones al cielo del porqué de la pronta partida del símbolo internacional de la champeta.

Por su parte, Luz Marina Díaz, madre de el Sayayín, no podía ser menos consecuente ante la pérdida del más consentido de sus hijos. “¡…Tú eras quien debía vernos morir a nosotros, tus padres, nunca esos asesinos debieron hacernos esto!…”, exclamaba en medio de lágrimas, la madre del artista cartagenero.

Así, entre sentimientos y expresiones desgarradoras, el féretro de John Jairo Díaz, el Sayayín, ingresó al Cementerio Jardines de Cartagena. Acompañado por una caravana de motocicletas, uno de los picós más tradicionales de Cartagena, y por medios de comunicación de todo el país, el Saya partió de este mundo, después de 19 días de luchas contra la muerte.

Fuente: El Heraldo