Pearl Jam en el siglo XXI: activismo político, experimentación y madurez

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A pocos días de la presentación de Pearl Jam en la capital colombiana, Estereofonica.com entrega la tercera y última reseña dedicada a la discografía esencial del famoso conjunto alternativo de Seattle. El escrito da cuenta de los discos publicados entre 2000 y 2013, de los sucesos que inspiraron algunas de sus letras de comienzos de la década del 2000, y de otros pormenores de la actual gira de Lightning Bolt.

Después del éxito moderado del álbum Yield, Pearl Jam volvió a tener éxito en los listados americanos con su versión de “Last Kiss”, el melodramático clásico para teenagers popularizado por J. Frank Wilson. La rotación y acogida del sencillo fue tan grande que la canción llegaría en su momento a la segunda posición de los charts americanos, siendo certificada como disco de oro y recaudando cerca de diez millones de dólares, suma que sería donada a los refugiados del conflicto armado en Kosovo. Aunque “Last Kiss” no formaba parte de ningún registro oficial de estudio y aparecería después en Lost Dogs (disco doble de rarezas y B-sides) y en la recopilación Rearviewmirror (Greatest Hits 1991-2003), Pearl Jam demostraba que, muy a pesar de los cambios en la industria de la grabación y de la distribución, su nombre estaba más consolidado que nunca en la escena internacional.

En 2000 aparecería un nuevo registro, Binaural, con algo del espíritu del punk y otras canciones más atemperadas como “Light Years” o “Nothing as It Seems”, únicos sencillos del álbum que fueran incluidos en la posterior recopilación arriba mencionada. Fue el primer disco en el que participó como nuevo baterista el californiano Matt Cameron (ex Soundgarden), músico que hasta el día de hoy ha desempeñado ese rol, y que, a pesar de no haber intervenido en ninguno de los discos emblemáticos del conjunto de Seattle, ha permanecido por más tiempo en esa plaza. Con Binaural empezarían a cambiar algunas cosas para la banda, como el hecho de no volver a puntear en los top charts internacionales o de su país. De hecho, Binaural únicamente llegó a la segunda posición en los consabidos listados, agotando 226.000 copias durante la primera semana de lanzamiento del disco, aunque con el tiempo llegó a vender cerca de 850.000. Sobra decir que no fue un disco a la altura de sus grandes registros, pero no por eso se puede desconocer la calidad de algunos sencillos como “Breakerfall”, track de apertura del álbum, “Of The Girl” o “Insignificance”. Binaural tiene numerosas y muy coloridas bellezas, entre ellas “Sleight Of Hand” o “Partying Ways”, un bellísimo y muy correcto corte de cierre. El disco comienza con un sonido bastante robusto y más adelante comienzan a revelarse las gemas de ese registro en el que se evidencia más que nunca toda la versatilidad de la banda.

En ese momento nadie cuestionaba que, más allá de las certificaciones de oro o platino de sus discos, o de los asientos vendidos en sus numerosas presentaciones (fueron tantas que ese mismo año empezaron a aparecer los célebres discos “bootleg” del grupo), los integrantes de Pearl Jam eran reconocidos como celebridades de talla mundial, y en virtud de eso tuvieron que evidenciar las circunstancias que puede acarrear el hecho de alcanzar ese estatuto de banda estelar: la más aciaga de todas pudo ser, quizá, el presenciar la muerte de nueve seguidores en pleno concierto en Roskilde, Dinamarca, trágico accidente ocurrido el 30 de junio de 2000. La policía de ese país achacó a la banda la responsabilidad moral de la tragedia ocurrida, aunque con el tiempo el grupo fue exonerado de cualquier culpabilidad.

Luego vendría el lanzamiento de las 72 entregas “bootleg”, cd’s que fueron apareciendo a partir de septiembre de 2000. Fue algo histórico, pues nunca antes un conjunto publicaba 25 discos al vivo en un mismo mes y de manera simultánea. En opinión de los expertos, se trataba de una exclusividad para los seguidores más enardecidos del grupo. Para los ejecutivos de la industria de la música, en cambio, esos discos resultaron algo problemáticos, ya que no incluían material nuevo, eran muchos, no gozaban totalmente de ese llamativo aspecto de rareza (de hecho luego apareció el doble Lost Dogs) y tampoco podían catalogarse como ediciones especiales que lograran competir en el mercado con los numerosos y más atractivos box sets de otras bandas célebres del rock. En el caso de Colombia, las disqueras no tenían argumentos claros para ofrecer el producto a las tiendas. La respuesta habitual de los comerciantes era “mándeme uno y veremos”, pero se trataba de una cifra excesiva y de muy difícil manejo. Para los coleccionistas no era fácil ni barato conseguirlos todos y muchos compradores ya estaban concentrados en otras cosas que estaban ocurriendo en el mundo del rock: Godsmack, Everclear, Third Eye Blind, Incubus, System Of A Down, Ben Harper, Goo Goo Dolls, etc.

Más adelante vendría el concierto benéfico junto a Neil Young para las víctimas del 11 de Septiembre, y luego el regreso a estudios para la grabación de Riot Act, uno de sus álbumes más ambiciosos y experimentales. En materia conceptual y lírica, el nuevo disco estaba inspirado en buena medida por los oscuros acontecimientos que afectaron a la banda, en particular a su vocalista, como la ya mencionada tragedia de Roskilde o los ataques del 11 de Septiembre. “Bu$hleaguer” fue una de las canciones más controversiales del disco debido a sus consignas políticas en contra del entonces presidente George W. Bush. No obstante, la obstinación de Eddie Vedder por expresar al vivo su animadversión por el impopular mandatario llegó a fastidiar a sus seguidores, quienes exigían que el grupo se enfocara en su música (Vedder sería abucheado en algunas actuaciones del tour de Riot Act por llevar puesta una máscara de Bush durante la interpretación de “Bu$hleaguer”).

Una de las mejores piezas de Riot Act es, sin duda, el octavo track del CD, “You Are”, una canción con un aprovechamiento tan original de la alternación de guitarras distorsionadas y del uso de efectos que parece haber sido grabada únicamente con secuenciadores. “Green Disease” es otra de las sorpresas de ese disco de enormes contrastes que, a primera escucha, se antoja mucho más vigoroso que Binaural y Yield, pero que también revela alguna atmósfera de contrariedad y frustración; esas sensaciones a las que se refería Eddie Vedder en buena medida también se nutrían de otros acontecimientos nacionales, como el empeño de ciertas corporaciones para buscar la forma de perjudicar salarialmente a sus empleados sin expresar el menor indicio de bondad: “Can you see this world with your heart and not your brain?” son las quejas de Vedder al final de “Green Disease”. El muy interesante Riot Act, dedicado a la memoria de Dee Dee Ramone, John Entwistle y Ray Brown, era hasta ese momento el disco de peor recaudación que haya grabado Pearl Jam, algo que no hizo mella en la agrupación, pues sus integrantes continuarían trabajando en diversos proyectos, entre ellos la grabación del sencillo “Man of the Hour” para la banda sonora de Big Fish, filme dirigido por Tim Burton. Después de esas grabaciones y de su ruptura con el sello Epic, Pearl Jam se fue de gira, dio por terminada su fase de activismo político, y regresó a los estudios en 2006, ahora con el sello J Records, controlado por la casa Sony-BMG.

El nuevo disco homónimo de Pearl Jam se alejaba sustancialmente de los experimentos previos. Tan acertado resultó el cambio que el conjunto de Seattle volvió a anotarse un número uno en los listados con el single “World Wide Suicide”. De similar factura eran también los exitosos “Life Wasted” (single que aparecería en el videojuego Guitar Hero), “Unemployable” o “Marker in the Sand”, sencillos que suponían una reconciliación con ese rock visceral que hizo de Pearl Jam una banda icónica del género alternativo con su disco debut Ten. Vedder, Gossard, Cameron, Ament y McCready estaban en la plenitud de su forma, lo cual puede apreciarse en el DVD “Immagine in Cornice”, un filme del director Danny Clinch, que documenta la gira que tuvo lugar en las ciudades italianas de Verona, Milán, Pistoia y Turín. Entre los 13 cortes que componen el álbum Pearl Jam hay otras canciones que asombran por su interpretación: “Army Reserve”, la súper balada “Come Back”, el track de cierre “Inside Job” o “Gone”, sencillo que también tuvo cierto éxito en el listado Modern Rock Tracks de Billboard, alcanzando la posición 40. Se trata de un disco sin desperdicio, y probablemente el mejor que haya grabado el grupo a lo largo de la primera década del siglo XXI.

Tres años después, en 2009, la banda presentó otro disco de crudo y veloz comienzo, Backspacer, que en su totalidad no superaba los 36 minutos de duración. Este noveno álbum de estudio, producido nuevamente por Brendan O’Brien, era el primero que la banda distribuía en los Estados Unidos a través de su propio sello, Monkeywrench Records. “The Fixer”, sencillo de mayor difusión de Backspacer, llevaría nuevamente a Pearl Jam a los premios Grammy para competir en 2010 en la categoría de mejor canción rock. La canción “Got Some” también recibió críticas positivas y gozó de difusión, siendo lanzada como segundo single oficial el 31 de octubre de 2009.

En los arpegios y letra de “Just Breathe”, que fue presentada simultáneamente con “Got Some” (sencillo de dos caras), está la pieza más conmovedora del disco: una bellísima canción de amor escrita por Vedder, quien se reconoce en su condición perecedera y fortuita, y que, en virtud de esa vulnerabilidad humana, sabe expresar con emotiva autenticidad sus más caros sentimientos, invitando a quien ama a permanecer a su lado. La segunda mitad de Backspacer es de cadencias semejantes, con excepción de “Supersonic”, un track que recupera toda la fogosidad sonora del punk, corriente de evidente influencia a lo largo del que será recordado como el disco más breve de Pearl Jam.

Tendrían que pasar cuatro años para que Pearl Jam presentara nuevo material en estudio. Backspacer fue un disco correcto, pero el álbum posterior, Lightning Bolt, ha resultado muy superior. A juzgar por la constante interpretación de los sencillos de este reciente disco en estos dos años de gira mundial, parece que Vedder y compañía se sienten más a gusto con las canciones de Lightning Bolt. Lo mismo ocurre con su público: no es de despreciar que se hayan adquirido cerca de 166.000 copias de Lightning Bolt durante la primera semana de su lanzamiento, una cifra plausible que corrobora la jerarquía de Pearl Jam en la escena del rock mundial un cuarto de siglo después de su debut. “Pendulum” ha venido abriendo buena parte de sus conciertos más recientes, aunque “Mind Your Manners” o la vibrante “Sirens” hayan sido los sencillos responsables de este nuevo éxito comercial que, por lo menos en Estados Unidos, Australia y  Canadá, ubicó de nuevo a Pearl Jam en los primeros puestos de los charts durante su respectiva promoción.

Lightning Bolt tiene sorpresas gratas, como “Infallible” o “Let the Records Play”, una canción de groove bluesero y un discreto (aunque placentero) solo de Mike McCready. Las tres canciones de cierre, “Sleeping By Myself”, “Yellow Moon” y “Future Days,” son de lo más interesante del disco y donde mejor provecho se saca del portentoso y ecuménico registro vocal de Eddie Vedder: temas sentimentales y de nervio americano, impecable producción y arreglos de palpable belleza: violines, ukuleles, pianos (el del productor Brendan O’Brien suena en “Future Days”), voces en reverberación, teclados con sustain, etc.

Presentando a una agrupación madura, completamente al margen de las moditas recientes y de las directrices del negocio del entretenimiento, Lightning Bolt expande un amplio abanico de conmociones: rock trepidante, canciones de estadio y piezas para los más melancólicos: unas cinco o seis de las más notables de todo el disco hacen parte de la treintena de canciones que está sonando en la presente gira, junto con los clásicos universales de la década del noventa y otras versiones de Lennon, The Who o del canadiense Neil Young, generalmente interpretadas durante los dos “encores” que cierran sus actuales shows. El largamente esperado concierto de Pearl Jam en Bogotá tendrá lugar el próximo 25 de noviembre en el Parque simón Bolívar, siendo esta la penúltima de sus presentaciones en Latinoamérica, gira que finalizará con un concierto en el recinto Foro Sol de Ciudad de México. Habrá que disfrutar, por lo pronto, de una de las escasas e históricas presentaciones que una de las máximas glorias del grunge haya hecho jamás en Colombia.

Iván Torres

Agradecimientos especiales a Aladino Arenas.

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