Mientras que para cientos de bandas la madurez ha traído consigo el amansamiento de viejas costumbres, para Napalm Death esta posibilidad está fuera de contemplación a lejanos 30 años de sus primeros pasos. Por el contrario para los ingleses, cada nueva entrega desafía los límites de su propio estilo, haciéndose más incendiarios y feroces álbum tras álbum; sordos a tendencias y comprometidos hasta la médula en acampar sobre el sonido más extremo posible.

Utilitarian, entrada número 14 en el catálogo de Napalm Death, asesta un nuevo golpe cargado de todo lo que un buen seguidor la banda espera de ella: un exquisito festín de riffs cortesía de Mitch Harris y el gran Shane Embury, sostenidos por la infrahumana y siempre confiable batería de Danny Herrera, mientras la voz de Mark “Barney” Greenway, intensa, colérica e increpante, aporta la chispa necesaria para que cada canción estalle en los oídos de aquellos con la determinación suficiente para enfrentarse a su música.

Plantándose con el dedo índice apuntando sin complejos a la nariz de los dueños del poder, con la mirada fija y los dientes apretados, Napalm Death siempre ha sabido que la realidad del mundo que habitamos suele ser mucho más extrema que las cantidades ridículas de sangre y vísceras con las que tantas agrupaciones han desdibujado al grindcore durante la última década. Las religiones, los gobiernos, así como los vicios en la dinámica económica y social son los blancos más frecuentes de las ponzoñosas letras de Greenway, quien lejos de aprendidos clichés moralistas, provee a los de Birmingham de una inteligencia lírica cada vez más escasa dentro del género que ellos mismos cimentaron.

Sin pretender reinventarse en cada trabajo, resulta refrescante la manera en que Napalm Death se la juega por nuevos elementos que enriquezcan su espectro de incorruptible brutalidad. Es así que el vanguardista John Zorn aporta un solo de su abusado saxofón para Everyday Pox, mientras que Greenway experimenta con voces limpias de impenetrable oscuridad en canciones como The Wolf I Feed y Leper Colony. Mitch Harris por su parte adquiere mayor protagonismo en la parte vocal, ampliando las formas que ha mostrado en trabajos previos.

En Utilitarian ninguna canción sobrevive a los 4 minutos de duración (a algunas les basta algo más de un minuto, como en los viejos tiempos) y sin embargo la creatividad de las estructuras en cada corte, que enfatizaron desde The Code is Red…Long Live the Code (2005), sigue intacta y sugieren que las ideas están lejos de acabarse. Napalm Death no se sienta a reposar en su status de leyenda, sino que va por más y sin nada que demostrar facturan resultados brillantes.

Pero no sólo la salida de Utilitarian ha puesto a Napalm Death de vuelta a los medios especializados. El pasado 5 de Marzo, celebrando un cuarto de siglo de su salida, los ingleses han reeditado el seminal Scum, un documento esencial para la el death metal y el grindcore. Anexo a la remasterización del sonido a través del sistema Full Dynamic Range, Earache Records ha puesto a disposición cantidades limitadas de vinilos de diferentes colores del que ha sido llamado “el mejor disco de grindcore jamás hecho”. Lanzado en 1987, y grabado por dos formaciones diferentes de Napalm Death trabajando bajo el mismo nombre (de la que curiosamente ningún miembro de la plantilla actual hace parte), Scum ingresa triunfal a las bondades del sonido del nuevo milenio en una edición imperdible para coleccionistas.

Como es de esperarse Barney, Shane, Mitch y Danny se alistan para una nueva gira mundial encaminada a taladrar más cabezas con el sonido institucional de Napalm Death en un show que se ha probado como uno de los más sólidos de la escena pesada.

Bandas rápidas existen por miles, muchísimas de ellas de calidad innegable; pero en tiempos en que conjuntos genéricos y predecibles de deathcore pululan por doquier, un disco como Utilitarian bien sirve para dejar en claro que por más fuerte que griten, por más alto que salten y por más rojo que sea el caudal en el que navegan, Napalm Death reina indiscutiblemente en la música extrema, sin la pompa que otros exhiben, pero armados de integridad perpetua. Un faro que nadie puede perder de vista.

Por Fabián Esteban Beltrán.

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