Tommy Bolin, un ilustre maldito

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A propósito del lanzamiento del libro de Greg Prato, “Touched By Magic: The Tommy Bolin Story”, publicado hace pocos meses en las principales librerías estadounidenses, hoy recordamos a uno de los grandes guitarristas de rock que dió alguna vez América. Su repentina muerte a los 25 años le impidió convertirse en la gran promesa de la guitarra de su tiempo.

Entre tantos héroes trágicos que hay en la órbita del Rock ‘n’ Roll, Tommy Bolin es arquetipo del genio sin suerte que abandona demasiado pronto el mundo. A pesar de su infortunio supo exponer su talento en un par de discos rescatados en el tiempo, especialmente aquel soberbio Come Taste The Band de Deep Purple. Bien conocidas han sido las diferencias de Ritchie Blackmore (uno de los músicos más egomaniacos de la historia del rock) con el resto de integrantes de Deep Purple a lo largo de las últimas cuatro décadas. Lo cierto es que la orientación musical del grupo cambió un poco cuando David Coverdale y Glenn Hughes llegaron a reemplazar a Gillan y Glover, así que Blackmore decide largarse para formar a Rainbow. Por su lado, Jon Lord, Ian Paice y compañía harían lo que sus seguidores más enardecidos creían inimaginable: buscarle un sustituto al “Hombre de Negro”.

Tommy Bolin nace un 1 de agosto de 1951 en Sioux City, Iowa. Desde su infancia tuvo adiestramiento musical, intentando con la batería y el piano, hasta decidirse finalmente por la guitarra. Contando sólo con 24 años llega a las filas de Deep Purple después de haber trabajado como sustituto de Joe Walsh en James Gang. Come Taste The Band fue bien recibido por un mínimo sector de seguidores del grupo, pero ese disco nunca sería, por razones obvias, un fragmento esencial en su discografía. Bolin tuvo tanta libertad en la creación del álbum que buena parte de las canciones son de su autoría, confeccionando con su guitarra una nueva e insólita versión funky-soul de Deep Purple, para deleite de algunos y desconcierto de muchos más. “Lady Luck” y “This Time Around” son algunas de las canciones memorables de ese estupendo disco.

Los esfuerzos en solitario de Bolin tendrían una discreta repercusión económica. De su escasa obra en solitario destaca su álbum Teaser, donde se amalgaman el rock tradicional y todos los colores estilísticos fundamentales de la música negra, inaugurando así una saga magistral de registros de jazz-rock-fusión que continuaría un año después con el indispensable Wired de Jeff Beck. Para esta muscular grabación, Bolin hizo equipo con ilustres instrumentistas, entre ellos Jan Hammer, Narada Michael Walden y el mismísimo Phil Collins, y deja para la eternidad un disco ecléctico y versátil, de muchos pasajes memorables, como la emocionante “People, People”, que incluye grandiosos arreglos de saxofón a cargo de David Sanborn, “The Grind”, el instrumental “Homeward Strut”, o “Marching Powder”. Su álbum de 1976, Private Eyes, mucho más pasional, mucho más intimista, sería su obra póstuma, alcanzando la posición # 98 en los charts de Billboard. Sería esa fijación suya por el soul la que le ejercitara esa vena especial para la composición de canciones conmovedoras, como “Dreamer”, o “Hello, Again”. El 6 de diciembre, un día después de haber actuado como telonero durante una presentación de Jeff Beck, le encuentran muerto en Miami, como consecuencia de una letal mezcla de alcohol y drogas. Paradójicamente, una canción suya incluída en ese último disco titulada “Poast Toastee”, advertía sobre los peligros del consumo de estupefacientes:

Well my mind has been overflowin’
‘bout some things that don’t seem right.

And my gun is cocked and loaded,

I hope I get me some sleep tonight.

Well I don’t know what went wrong,

It seems like nuthin’ is right.

Well I don’t know what went wrong,

I hope I get me some sleep tonight.

 

No deja de ser triste que poco antes de su apresurada desaparición, Bolin se encontrara aún en la plenitud de su forma y de su expresividad artística. Tuvo la posibilidad de convertirse en una de las grandes glorias de la guitarra, pero nunca logró formar un conjunto célebre para que el mundo diera cuenta de su gran habilidad; a menudo se le recuerda por haber sido relevo de otros célebres guitarristas en grupos reconocidos. Bolin, quien se estrenara musicalmente con el proyecto Zephyr, también había tocado junto al baterista Billy Cobham, y con James Gang grabaría los estimables discos Bang y Miami, hoy piezas de colección para los aficionados de la guitarra. A posteriori se publicarían otros compilados de rarezas y material inédito, y con el paso de las décadas se le reconocería su descomunal talento. Hasta la casa de instrumentos Dean presentó hace poco una guitarra eléctrica conmemorativa con su imagen. El nuevo libro Touched By Magic: The Tommy Bolin Story, de la autoría de Greg Prato, promete ser uno de los libros biográficos más excitantes y reveladores de 2009, pues cuenta con más de cincuenta entrevistas exclusivas concedidas por otros importantes protagonistas de la escena del rock ‘n’ roll de los setentas.

Iván Darío Torres G.