‘A 2.50 la Cuba Libre’ inicia su tercera temporada en Casa Ensamble

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La obra más controversial del 2011, A 2.50 la Cuba Libre regresa con su tercera temporada. La obra venezolana, adaptada para Colombia por Pepe Sánchez y codirigida por Alejandra Borrero y Luís Fernández, es una propuesta diferente que invita al público a adentrarse en ese mundo de bombillos rojos y tacones. El teatro se convertirá en un burdel, y los espectadores también serán parte de un espectáculo que cuenta con dos elencos.

Los dos elencos de la obra que llega a su tercera temporada

Cinco mujeres de la noche se reúnen en un bar de Bogotá y entre trago y trago nos cuentan sus más profundas angustias, miserias, anhelos y frustraciones. Cada historia nos revela una cara distinta del comercio carnal: la mujer hermosa asediada por todos, que sueña en secreto encontrar un príncipe azul que la salve de su miseria; la que no logra decidir entre el dinero y la vida fácil; la que sufre el abandono en medio de un embarazo; la empresaria prepotente y ambiciosa que negocia con el cuerpo de las otras, y la depresiva que, en medio de su crisis, siente que su vida es un bolero.

A 2.50 la Cuba Libre es una obra provocadora, hiperrealista, que se aleja del teatro tradicional e incursiona en un espacio de encuentro nocturno que involucra a los espectadores y los hace partícipes de las confidencias de personajes femeninos anónimos que viven del encanto de su cuerpo. Al son de los boleros, las guarachas y la ranchera, se vive el drama y la comedia de estas mujeres de la noche.

A 2,50 la Cuba libre, original de Ibrahim Guerra, fue estrenada en 1982, y ha sido considerada como una obra capital del teatro latinoamericano. Inicialmente fue adaptada en Venezuela por la compañía de la reconocida actriz Mimi Lazo, bajo la dirección de Luis Fernández, quién codirige esta versión colombiana junto a la actriz Alejandra Borrero.

Las boletas estarán a la venta en tuboleta.com, la primera función ya está agotada.

PERSONAJES

Doris, La Caimana: 39 años, su infancia la desarrolla en varios hogares. A los 18 años abandona el último de ellos y se desplaza a Medellín, donde comienza a trabajar como bailarina. Su incesante búsqueda de nuevos horizontes, la conduce a Bogotá. Allí comienza a trabajar como fichera en distintos bares. Finalmente llega a El Acuario; logra comprarlo con los ahorros acumulados durante todos sus años de trabajo.

Lourdes Coromoto, La Güevona: 24 años, de padres desconocidos, fue criada por una familia que la recogió de la calle donde la habían
abandonado a los pocos días de nacida. Recuerda su infancia trabajando como recolectora de desperdicios en los mercados de Bogotá.
A los 12 años es violada por el marido de la mujer, a cuyo cuidado estaba. Desde los 17 años trabaja en varios prostíbulos de La Guajira, hasta que decide regularizar su vida y comienza a trabajar como fichera en El Acuario. Actualmente espera su primer hijo.

Eneida, La Sabrosa: 26 años, desde muy pequeña y junto a sus dos hermanos, su madre la traslada a Bogotá fijando residencia en el barrio.

Carmen Alicia, Blanca Rosa: 42 años. Sus múltiples decepciones amorosas y la muerte de su pequeño hijo, por inanición, la han llevado a ser una mujer deprimida y violenta, que sólo encuentra consuelo en el alcohol y en las magníficas interpretaciones de la magistral Blanca Rosa Gil. Agujas de tejer y ramitas de mango han extraído, en varias oportunidades, de su vientre, el fruto de su malograda vida. Permanece en El Acuario, sin trabajar.

Yajaira, La Enrollada: 25 años. Nace en una familia humilde. Deja sus estudios por un embarazo que finalmente termina en aborto, provocado de tal manera que la deja estéril. Desde entonces abandona sus estudios y su hogar para comenzar a trabajar como fichera en un bar de su estado natal. Las múltiples vergüenzas a que somete a su familia con su trabajo irregular, hace que conduzca su paso a la capital del país. Allí continúa ejerciendo el único oficio que conoce. Hace seis meses que trabaja en El Acuario.