El director Pawel Nowicki presenta ‘El Casamiento’ de Gombrowicz

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Quique, después de pasar años en la guerra, vuelve al hogar para darse cuenta que es ahora una posada mugrienta, que sus padres han perdido la razón y que su antigua prometida es ahora una criada desabrida de la cual todos abusan. Quique intuye que todo es tan extraño y distinto que debe tratarse de un mal sueño. Su padre, un hombre fanático y altanero que se autoproclama rey, propone renovar los planes del antiguo casamiento. Con verdadera paranoia de dictador perseguido, dispone todos sus falsos dignatarios para el gran acontecimiento. El hijo, Quique, se deja llevar por la idea, por simple curiosidad, pero pronto encuentra todo tan bizarro que empieza a dudar de la autoridad de su padre. Poco a poco, Quique adquiere conciencia de ser Enrique, un hombre capaz de moldear su propia vida y de llevar a cabo por sí mismo el esperado matrimonio. Pero debe tener cuidado: el poder, como es costumbre, podría salírsele de las manos.

“El casamiento” es, entre otras cosas, una obra sobre el duro tránsito de la ley de Dios a la ley de los hombres, sobre el difícil manejo del poder, sobre el alcance real de las palabras y la definición de la propia identidad. Una pieza que, por instantes, parece ser parodia de las grandes tragedias clásicas, impregnada a un tiempo de humor y dramatismo. En palabras de Pawel “una obra indefinible, inclasificable, sin mayores pretensiones que lograr que el espectador se divierta pero no por ello deje de pensar”.

La historia supone una relectura de Gombrowicz surgida a raíz de la apreciación del director de un suceso reciente en el contexto político del país: la famosa “Operación Jaque”. Nos dice Nowicki que al escuchar la historia de uno de los rescatados, quien regresa a su casa y encuentra un hijo que no es el suyo, recuerda un texto por él leído y decide empezar el montaje de “El casamiento”. Y es que el director suele aprovechar las coyunturas sociales o políticas del país para reinterpretar la realidad a partir del lenguaje escénico, sin caer, claro está, en el teatro ideológico o contestatario. Le interesa el trabajo intelectual más que la propaganda política y mucho más que el mercadeo cultural, lo cual queda constatado en su amplio prontuario artístico.

Pawel Nowicki, radicado en el país hace más de 20 años y pieza fundamental del inicio del Teatro estable del Camarín del Carmen, es el responsable de la puesta en escena de 40 obras de teatro, que van desde adaptaciones de Dostoievski, Chéjov y Shakespeare, hasta comedias sencillas y agradables. Ha trabajado con grandes actores nacionales como Robinson Díaz, Enrique Carriazo, John Alex Toro, Cristina Umaña y otros artistas destacados del panorama escénico. Después del éxito comercial que supuso “Infraganti” y de la gran acogida que tuvo entre el público “Escuela de mujeres”, el director polaco nos trae “El casamiento”, una obra importante escrita desde Argentina, por un polaco que habrá de emocionar y conmover a sus espectadores.

“El Casamiento” se presentará en Bogotá en el Teatro Camarín del Carmen en los días 16, 17 y 18 de abril, como únicas funciones con un reparto tan auténtico como la obra y su adaptación. Alberto Rodríguez, Elkin Díaz, Ramsés Ramos, Ana María Sánchez, Rodolfo Silva, Isabel Olano, Walter Luengas, Cristian Villamil y Alberto Barrero, consagrados al arte de la interpretación conforman el contingente de esta fascinante obra.

Fuente: Prensa Helena Botello