La Burning Caravan y DJ Chiflamicas

“Que se levanten los muertos” para el próximo Halloween bogotano, a ritmo de rock balcánico, jazz gitano, swing, fiesta y color con el súper concierto que realizará La Burning Caravan para el lanzamiento de su EP, el miércoles 30 de octubre, a las 8 p.m. en La Casa del Teatro Nacional. Y como apertura y de cierre, el exótico, libertino y energético DJ Chiflamicas pondrá a saltar y a vibrar a todos los asistentes de la noche. ¡Una fiesta explosiva, ardiente y colorida donde lo único que no estará permitido es no divertirse!

Xavo Ojeda en la guitarra, Tomás Erasmo Pinzón en el clarinete, el francés de alma manouche Olivier Lestriez con el contrabajo, el indio-sefardí-pastuso Sergio Zíngaro Apraez en la guitarra, el chileno Francisco Martí en la voz y ni más ni menos que Dj Chiflamicas, alias El Folko, integran la banda de forajidos que montarán esta explosiva rumba musical circense con concierto, EP, buena vibra, máscaras, atmósfera de cancán y algo de la Folko Rumba Stravaganza que está ardiendo las noches bogotanas. Una fiesta delirante para mover el esqueleto.

La Burning Caravan nace del fuego manouche de una caravana ardiente en la que se queman de sabor músicos de Francia, Chile y Colombia. Este sexteto multicultural nos ofrece una música para bailar, para escuchar y para cantar. Su canto beodo fusiona elementos del Jazz Gitano, el Swing, la música balcánica, el Rock y el Tango, en intensas caricias acústicas. Sus comienzos se remontan al encuentro del Gypsy Jazz 4tet, con Francisco Martí, autor/cantante, lo que llevó el grupo a nuevos horizontes con un repertorio de composiciones originales, adaptaciones de canciones tradicionales y estándares de jazz acompañados de una propuesta teatral original y rica en referencias artísticas, cuya poética evoca una bohemia de épocas pasadas y futuras.

¡Y espere en Música a la Casa: Concierto a Remedios, el martes 19 de noviembre, lanzamiento del EP de Roberto Camargo, con dos cantautores de Costa Rica y Perú como invitados!

Concierto: 8 p.m. Burning Caravan
Opening: 7 p.m. y Fiesta después de las 9:30 p.m. con Dj Chiflamicas
Boletas: $30.000 incluye EP

Javier Xavo Ojeda

La primera vez que Xavo visitó un circo fue conociendo la Feria de Rarezas, donde el fakir de los cuchillos conjuró su destino al arrebatarlo del seno familiar y adoptarlo en su caravana como intérprete del serrucho da gamba, instrumento que pronto reemplazó por la guitarra, convirtiéndose en el juglar de su kumpania. Tiempo después, en una gira por América Latina, reconoce a Bogotá y recuerda su origen, sus mañas de infancia. A los 25 años es nuevamente raptado, esta vez por una caravana de foragidos, la Burning Caravan, kumpania en la que todavía reside en contra de su voluntad.

Tomás Erasmo Pinzón
Hijo del gran Erasmo, padre de la salsa caleña, de niño acompañó a su progenitor en más de 500 conciertos por todo el bajo mundo emergente de la música tropical, tocando maracas, congas y timbales, llegó a compartir escenario con Héctor Lavoe, Willie Colón y La Tigresa del Oriente. En un viaje por Haití, en medio de una macumba, le gana un clarinete al Diablo, instrumento que lo acompañará hasta que su apuesta lo regrese al infierno. Luego de la muerte de su padre, decide establecerse en Bogotá, donde a través de un anuncio en el periódico El Espacio, acude a la audición de vientos de una banda local, Burning Caravan, y es elegido por falta de contrincantes.

Olivier Cigarra Lestriez
Hijo de productores de queso de su pueblo natal Nancy, decide escapar de un destino empapado de vinos y alcoholes sustento y condena de los habitantes de la campiña francesa. Adolescente, en París, escapa errabundo del hambre y el frío y es cobijado por una comunidad gitana, en la que conoce la música manouche, su única meretriz. El patriarca de la familia tzigane en persona, patrocina sus estudios en el más prestigioso conservatorio de París, conmovido por su luciferino talento. Un trágico lío de faldas con la hija de su mecenas lo lleva a huir a las tierras del trópico sur, donde junto a otros franceses expatriados, funda el Gypsy Jazz Quartet, banda madre de Burning Caravan.

Sergio Zíngaro Apraez
De su familia solo se conoce a su abuela, descendiente indio-sefardí asentada en Pasto por razones que ignoramos, mujer que dedicó su vida entera a cubrirlo de cuidados y afectos. Tras muchos fallidos intentos por descubrir la pasión de este muchacho, todo cambió una noche de Blancos y Negros cuando le regaló una guitarra de caoba al precoz imberbe. Pocas son las aventuras dignas de contar en esta biografía, ya que fue una de las vidas más plácidas y cómodas de la historia de la música, hasta el día en que en un lupanar del barrio tuvo la inspiración, luego de observar el contexto cultural pastuso, famoso por sus grandes poetas pero pocos espacios para la algazara, decide crear el primer festival de jazz de la ciudad, Jazz al Césped, en el que la única banda que participó fue Burning Caravan, naciendo así una de las asociaciones más prolíficas del altiplano cundiboyacense.

Francisco El Vate Martí
Descendiente de empresarios mercantes del que antaño fuera el principal puerto de las Américas, Valparaíso. Con la construcción del Canal de Panamá, su familia cayó en un largo e interminable camino a la decadencia (económica). Su madre, antes cantante lírica de los principales teatros porteños, se ve obligada a errar por los bares de marineros y furcias de los barrios aledaños al puerto. Fue en estas cantinas bajo el humo eterno y el tufillo de faldas de can can y corsés roídos que Francisco aprendió a fornicar y cantar. Fueron diversos los oficios y los viajes que realizó por el mundo, que no cabrían en esta breve biografía, hasta que, a comienzos del siglo, luego de su tercer fallido matrimonio con una voluptuosa musa (moza) colombiana, en busca de su hijo, llegó a Bogotá, donde se apoderó del Gypsy Jazz Quartet, convirtiéndolo en Burning Caravan.

Chiflamicas alias El Folko
Demonio invocado por una secta de fabricantes de tejas, escapó de la hoguera alquímica que funde la tierra de Soacha con las llamas mefistofélicas, para conjurar su vida al mester de juglarí. Pronto se convirtió en un ladrón de música y recorrió los pueblos aledaños esparciendo su demencia. Cuenta la historia que su primer aquelarre lo consiguió a cambio de barrer una casa de artesanos que por tal labor le permitieron exorcizar sus bodas con música folkera. Ese fue solo su comienzo, su destino sería convertirse en el sumo sacerdote de los clandestinos bacanales orgiásticos conocidos en el plano mortal con el proscrito nombre de La Folka Rumba Stravaganza, donde conoce a Burning Caravan y decide encaminar el triste talento de sus pares alcohólicos y llevarlos a dimensiones desconocidas.

 

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