Tim Robbins, el ganador del Óscar, está en Bogotá para dirigir la obra de teatro ‘1984’

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El actor estadounidense Tim Robbins, ganador de un Óscar, confesó en Bogotá que prefiere al teatro por encima de todas las formas de arte, incluso el cine.

“El teatro se vuelve cada vez más relevante y es la única forma de arte que no podemos bajar de nuestro computador. Se puede conseguir música, cine, otras artes visuales, pero lo único que no se puede bajar es teatro en vivo”, afirmó.

El afamado actor se encuentra en la capital colombiana para participar del XIII Festival Iberoamericano de Teatro (FITB), en el que presenta la obra ‘1984’, dirigida por él y adaptada de la obra homónima de George Orwell.

Las representaciones son en el Teatro Libre sede Chapinero, hoy a las 8:30 p.m., mañana jueves a las 3:00 p.m. y 8:30 p.m.; el viernes a las 8:30 p.m. y el sábado a las 3:00 p.m. y 8:30 p.m.

Robbins recrea en su producción la idea de Orwell y crea una metáfora sobre la sociedad del futuro, tocando temas sociopolíticos como las distintas guerras producidas por Estados Unidos: “Un mundo totalitario gobernado por un único partido político en cabeza del Gran Hermano, en el que no hay espacio para la diferencia, no hay espacio para la disidencia”, explica.

Y añade que se decidió a llevar a escena la novela, por “la gente que ya no quiere tener privacidad, que suele celebrar como un hijo tener un GPS, que se ha convertido en el Gran Hermano que aceptamos que exista y se ha convertido en una de las mayores problemáticas”.

Justamente la seriedad de la obra fue un reto a la hora de llevarla a las tablas con la compañía teatral que creó junto a un grupo de artistas: The Actor’s Gang, una de las más sólidas de Los Ángeles: “Encontrar humor en la historia al principio fue muy difícil, porque eran tiempos grises, pero va cambiando con cada presentación y con lo que nos va pasando”, dijo el director.

El teatro, mejor que el cine

Al respecto, Robbins cree que al tener su compañía en Hollywood, tiene la obligación moral de poner sobre la mesa temas que el cine no puede: “The Actor’s Gang, mi compañía de teatro, es un oasis en una ciudad como Los Ángeles, que puede llegar a ser muy superficial. Ha sido una verdadera bendición para mí trabajar en teatro entre películas. Poder interpretar a Shakespeare en medio de mis trabajos cinematográficos no sólo es una especie de oxígeno creativo, también me da herramientas actorales”, contó en Bogotá.

Y no se detiene en sus alabanzas al teatro: “Más allá del amor que le tengo al teatro, lo cierto es que en Hollywood no todos hacen lo que quieren hacer, porque usualmente no saben lo que quieren. Para mi fortuna, el teatro me ha dado las herramientas para poder saber exactamente lo que quiero hacer, y esto lo aplico a mis trabajos en el cine”, explica.

Además, “el teatro es esencial y se vuelve más emocionante cada vez que dentro del cine hay cosas que no se pueden decir. Por el contrario, en el teatro todo está permitido”, afirmó.

Al mismo tiempo, “vemos que las películas se vuelven menos emocionantes. Hay un miedo cinematográfico que impide que se haga cierto tipo de películas. Por eso el teatro es más relevante”, prosiguió.

Robbins también resaltó del teatro la “obligación moral de hacer preguntas sobre el mundo y la obligación de entretener”, y admitió que no se imagina “viviendo un mundo en el que todo lo cultural sea serio”, por lo que “es muy importante también reírse, celebrar, bailar y mejor si se puede lograr las tres cosas al tiempo”.
‘1984’ ha sido representada en numerosos festivales internacionales, pero es la primera vez que lo hace en América Latina.

Adonde ha sido llevada ha tenido tal éxito que Robbins confiesa: “Siempre he sentido ganas de actuar en esta obra y sé que en un futuro lo haré. Hace seis años que iniciamos la obra, y yo debería estar en casa porque mis hijos estaban pequeños. Pero ya están grandes y espero que en la próxima gira suramericana actúe en ella”.

El actor galardonado con el Óscar confesó que, como resultado de dirigir esta obra basada en la novela ‘1984’ de George Orwell, tomó una elección tan personal como política: en su casa ya no hay televisores.

“He hecho un experimento los últimos tres años: me deshice de la televisión. Una de las cosas de las que habla Orwell en el libro es esta cosa llamada ‘los dos minutos de odio”, dijo.

“La gente se pone enfrente de su televisión y le grita a la persona a la que se opone políticamente. Me di cuenta de que había hecho eso por dos horas cada día durante el gobierno de George W. Bush. Y un día dije: ‘Tengo que dejar de odiar”, añadió.

Robbins dijo que se siente inclinado a desconectarse de todas las formas de comunicación masiva, por lo que también se deshizo de su celular, un aparato que se puede usar fácilmente para registrar los movimientos de la gente. Su meta, dijo, es vivir en una granja con un teléfono análogo de disco.

Además de su trabajo como artista, Robbins es conocido por ser un activista a favor de los derechos humanos y contra la política de guerra de su país.

En la actualidad divide su tiempo como director creativo de The Actor’s Gang y sus proyectos cinematográficos entre los que figura ‘Thanks for sharing’, que estrenará este año y que protagoniza con Gwyneth Paltrow, Mark Ruffalo y la cantante Pink.

Fuente: Google news