Una pantalla táctil con retroalimentación háptica, es decir que las teclas se pueden percibir como si fueran reales, desarrollada por Bosch ha sido galardonada el pasado 10 de noviembre de 2015 con el “Premio a la Innovación CES 2016” en la categoría “In-Vehicle Audio / Video”. La característica especial de esta pantalla táctil es que gracias a la retroalimentación háptica, los usuarios pueden manejar aplicaciones de información y entretenimiento, como las funciones de navegación, de radio o de smartphone de forma interactiva.

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Las teclas o botones que aparecen en la pantalla táctil tienen la sensación de ser teclas reales por lo que, en muchos casos, los usuarios pueden manejar el teclado con el sentido del tacto sin mirar a la pantalla, mientras interactúan con las diversas aplicaciones. De esta forma, los conductores prestan toda su atención a la carretera por períodos mucho más largos de tiempo, mejorando así sustancialmente la seguridad durante la conducción.

“La nueva pantalla táctil combina el simple funcionamiento de los botones mecánicos con las ventajas de una pantalla táctil, mejorando significativamente la facilidad de uso”, asegura Manfred Baden, presidente de la división Bosch Car Multimedia. “Esta innovadora tecnología ofrece todo lo necesario para asegurar su rápido éxito en el mercado”.

Los Premios a la Innovación CES están patrocinados por la Consumer Technology Association (CTA) y distinguen, antes de la celebración de la feria, a los mejores productos que se presentarán en el CES. Bosch había sido ya galardonada en la edición 2013 con el ‘Best-of-CES Award’ por el sistema MyLink de Chevrolet, dentro de la categoría de “Car Tech”.

La nueva pantalla táctil ofrece una forma única de interacción. Cuando se toca, la pantalla responde con elementos hápticos, así como con señales visuales y acústicas. Los conductores pueden sentir las teclas en la pantalla táctil sin mirar gracias a las variaciones en las estructuras de la superficie y sin necesidad de activar inmediatamente una acción. Las superficies rugosas, lisas, o incluso con dibujos representan diferentes botones y funciones. El botón virtual no se activa al pasar sobre él un dedo hasta que no se presiona con más firmeza. De esta manera, el usuario tiene la sensación de estar presionando un botón normal de tipo mecánico. En apariencia, sin embargo, este tipo de pantalla no se diferencia prácticamente de una pantalla convencional.

La pantalla táctil reconoce también la cantidad de presión aplicada por los dedos y activa funciones diferentes en función de la misma. Una leve presión, por ejemplo, inicia la función de ayuda. Aplicando una presión variable, los usuarios pueden controlar la rapidez o lentitud con que se desplazan a través de un menú. Dado que los conductores pueden sentir las teclas, resulta innecesario mirar el teclado mientras, por ejemplo, se presiona un botón para cambiar una emisora de radio, por lo que los ojos se mantienen durante más tiempo en la carretera.

La pantalla táctil está equipada con dos sensores: un sensor táctil convencional y un segundo sensor que mide la cantidad de presión ejercida por los dedos. Para crear las diferentes estructuras superficiales se utiliza una combinación de software y de suspensión mecánica.

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