El lanzamiento del iPhone 5, el más reciente modelo del teléfono móvil de Apple, dejó al mercado latinoamericano armando castillos en el aire: por un lado, le impuso un duro reto a los cinco operadores con redes LTE (también llamadas 4G, que permiten una mayor velocidad de navegación en la red y descargas de contenidos en menor tiempo) con un precio de venta desde US$199, justo cuando sus planes de negocios incluían ofertas alrededor de US$500.

Pero también fue un desplante para los usuarios, pues ningún país de la región podrá utilizarlo en toda su capacidad. El dilema se encuentra en sus chips, diseñados para las redes 4G que emplean los mercados de Europa y América del Norte, pero no para los de la cuenca del Asia Pacífico, cuyo modelo se ha adoptado en América Latina.

“Cualquier colombiano que compre un iPhone 5 y decida traerlo a Colombia, no podrá emplearlo en la red 4G de Une, que funciona sobre los 2.500 megahertz (MHz); sin embargo, podría usarlo en las demás redes de 3G y 2G”, explica Francisco Pardo, gerente de Soluciones al Cliente de Nokia Siemens Network.

En efecto, el único operador en Colombia que cuenta con esta tecnología es Une, que presentó el nuevo servicio en junio pasado. Su oferta actual está basada en módems de puerto USB y routers que comparten la señal a otros dispositivos, los cuales se están vendiendo a un ritmo de 11.000 unidades al mes. Sin embargo, la compañía espera dar un salto significativo desde marzo de 2013, cuando presente sus teléfonos 4G, salto que se consolidaría hacia 2015. “El consumidor tendrá un único plan de datos y terminará hablando por aplicaciones móviles como Viber”, señala Marc Eichmann, su presidente.

Esa oferta inicial será soportada por las compañías chinas ZTE y Huawei, sus dos aliados estratégicos, quienes sólo esperan el aval desde Medellín para cubrir al mercado colombiano. “El posicionamiento de esta tecnología nos permitirá cultivar experiencias fundamentales para capturar mercado en el futuro”, señaló Lu Qi, gerente general de Huawei. Su contraparte, Hua Rusong, de ZTE, opina que esto traerá consigo un impacto social: “Más y más gente cruzará la brecha digital y consumirá más alta tecnología”.

Pero este es un futuro que dependerá sensiblemente de los precios. “Con el 4G, los equipos se lanzan en simultánea con Europa y EE.UU. Esto implica el aumento tanto en los gastos como en las economías de escala en América Latina”, dice José Otero, presidente de la consultora Signals.

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