Tras un emotivo juicio, presidido esta vez por toda Colombia, Jenny Moreno “Perla” se coronó como la ganadora de Desafío, el fin del mundo. Esta noche, el país conoció a la cachaca que sobrevivió a la profecía maya y se llevó a su casa el mayor premio entregado por un reality de televisión nacional: 600 millones de pesos, y el cariño de toda la audiencia.

Por su parte, Edinson Muñoz fue elegido por sus compañeros como el colombiano ejemplar, por sus características altruistas y su correcto desempeño durante su participación. Este santandereano se hizo merecedor de 50 millones de pesos que lo tomaron por sorpresa.

La emotividad enmarcó esta final y hasta con la entrega de un anillo de compromiso que formalizó la relación de Jenny Moreno y su futuro esposo, los fanáticos del programa despidieron esta versión. La presencia de los 21 concursantes que estuvieron durante la mayor parte del programa acompañó la alegría de Perla, quien planea ayudar algunas fundaciones que ayudan a gente sin vivienda, estudiar algo relacionado con la estética y comprar su anhelada casa.

Jenny Moreno “Perla” La cachaca, ganadora de Desafío, el fin del mundo

Jenny Moreno Arévalo, ¿por qué ‘Perla’?

Porque en Capoeira nos asignan un mote, dependiendo de las habilidades que adquirimos. Cuando comencé a practicarlo llegó a la academia una revista brasilera, donde hablaban de una profesora que aseguraron se parecía mucho a mí y ella se llama Perla, desde ahí he sido conocida por ese apodo.

¿Por qué decide participar en el Desafío?

La motivación principal fue mi mamá, porque en los años anteriores ella siempre veía el Desafío y salía decepcionada de la mala actuación de los Cachacos. Su discusión se basaba en que no iba gente apropiada para enfrentar una competencia tan ruda. De ahí surgió esa inspiración y la decisión de participar.

¿Cómo cree que logró convencer en la convocatoria para convertirse en una representante de los Cachacos?

Yo me imagino que fue todo lo que dije, porque estaba muy emocionada, pero muy nerviosa. Comencé a hablar acerca de mis experiencias, de lo que hago y de mis sufrimientos.

¿Sufrimientos cómo cuáles?

Alguna vez nos quedamos en el aeropuerto de Sao Paulo sin un peso, porque íbamos por una mercancía y por culpa de una señora que estaba a cargo nuestro, perdimos el vuelo. Durmiendo en el piso, porque las sillas imposibilitaban hacerlo, y aguantando hambre durante tres días hasta que logramos conseguir otro vuelo que nos trajera al país, supe lo que era pasar hambre, aunque después en el Desafío me di cuenta que puedo aguantar muchos más días.

Hablando de la competencia y del equipo de los Cachacos, me imagino que su mamá seguía pensando lo mismo de todos los años, al no demostrar ser un equipo muy sólido, ¿qué pasó en esa etapa del juego?

Fue un momento muy bonito, de una inmensa amistad. Además que cuando uno inicia, no se cree mucho en uno mismo, queríamos dar el todo por el todo, pero de pronto no lo hicimos realmente. Hasta que pasó el tiempo y nos vinimos a dar cuenta de nuestras capacidades más adelante, pero para cuando eso sucedió, yo ya estaba en los Cafeteros.

No podemos negar que inicia una ‘Perla’ de bajo perfil que va creciendo a medida que pasa el juego, ¿cree que el paso a los Cafeteros sirvió para sacar lo que tenía adentro?

Sin demeritar el trabajo de los Cachacos, que era un trabajo bonito y echado para adelante, pero sí creo que el paso a los Cafeteros fue un impulso para Adriana y para mí de querer continuar, porque éramos conscientes que era nuestra última oportunidad. Si no era en ese momento, podíamos salir.

Logra ganar un Desafío de capitanes donde demostró sus capacidades con las herramientas, ¿cómo fue esa experiencia?

Tal vez fue la prueba más linda que hice, recordarlo me dan ganas de llorar, porque tengo un hermano que no está en Bogotá y él se empeñó en enseñarme el uso correcto de varias herramientas. Cuando hice mi academia en la casa, tuve que tumbar un muro durísimo y hacer todas las reparaciones locativas necesarias, así que ahí tomé una experiencia increíble, sin pensar que luego me serviría tanto. Esa prueba fue dedicada para ellos, porque no los saqué un instante de mi mente. Gracias a ellos logré ganar esa capitanía.

¿Cuál fue el momento más difícil durante el juego?

Tal vez cuando me hice a la idea de ir a Desafío a muerte con Vanessa. No me sentía bien, el cuerpo tenía ya sus resentimientos, debido a unos mareos que tenía, estaba con diarrea, estábamos sin comer nada. El alimento, por poco que sea, da mucho ánimo y cuando hace falta el rendimiento baja notoriamente. Ese día no hice más que pensar porque sería muy duro irme en ese momento de la competencia, pero por fortuna, Edinson cambió el voto por Ancízar y no fui a ese duelo. Lo hubiera perdido, no estaba mentalmente bien.

Pero tiene momentos muy buenos, recordemos el último Desafío de Salvación que tuvo un cierre de infarto contra Martín, ¿cómo vivió ese instante?

Es algo loco, porque yo no veía posible que los hombres sacaran las tres piedras. Aseguraba que estaría contra una o dos mujeres del equipo Costeño, pero cuando los hombres sacan las piedras, entré en un choque mental terrible. Yo admiraba mucho a los tres de ese equipo: Mauro, Edinson y Martín son muy buenos competidores. No pensamos en el orden, de hecho no me di cuenta que me había tocado contra el líder costeño. Ancízar saca una ventaja considerable y ya estaba yo regresando cuando se me ocurre volver a mirar y es cuando me doy cuenta de una responsabilidad impresionante y no podía decepcionar a mi equipo. Ellos lo habían hecho muy bien, yo no iba a ser la excepción y con el corazón a mil, sólo pensé en lanzarme, con el único propósito de no dejarme alcanzar; así lo hice y cuando me arrojo de la torre me doy cuenta que Martín no lo hace y fue de absoluta felicidad para mí y, por supuesto, para mis compañeros. La he visto y me la repito mil veces.

El último juego estuvo lleno de emociones, ¿cómo fue esa experiencia del Desafío final?

Cuando yo fui al Desafío pensé que era buena para el equilibrio, pero en varias pruebas me di cuenta que tenía falencias, así que cuando me pusieron grilletes, me colgaron esas bolas pesadas y supe que había seis tramos de equilibrio, sentí una absoluta frustración. Apenas pasé el primero, me sentí feliz, pero ya me habían tomado ventaja. Hubo un instante donde hacia el frente no veía ningún participante y sentí absoluta tristeza. Nunca paré, pero me vi botada. De repente, volví a ver a Mauricio y ahí me propuse alcanzarlos, a pesar de un dolor en las rodillas que tenía, porque en el ritual de la noche anterior con el indígena maya, duramos cerca de dos horas arrodillados y la etapa de pasar fichas en la cabeza debajo de una malla, era una tortura por el calor de la arena, producía una sensación como si se reventaran las piernas, pero yo seguía, sabía que los alcanzaría.

Cuando logro llegar a la última etapa, fue un infierno porque pensé que no iba a poder hacer levantar mi bandera, pero cuando veo que es un hecho, no puedo parar de llorar de felicidad y de abrazarlos.

¿Qué se siente al ser, no solo mujer, sino en convertirse en la primera Cachaca en llegar a la final?

No puedo negarlo que desde el primer momento pensé que las pruebas eran para hombres, por la fuerza que requería desarrollarlas, aunque luego cada etapa iba cambiando las necesidades. Creo que siempre en mi vida, fui criada entre cuatro hombres y aunque me cuidaban mucho, compartía y hacía las mismas cosas de ellos, así que también estaba mentalizada en que no habría nada que no pudiera hacer yo. Las mujeres cuando nos lo proponemos logramos cosas maravillosas y llegar acá es un logro para todas ellas. También es un logro para los Cachacos, porque vivo loca por dar una buena imagen de mi región. Sin embargo, es bueno ser conscientes que las situaciones allá son difíciles, por las condiciones climáticas, la falta de hambre, a compartir con tanta gente que nunca se ha visto.

¿Qué opina de su triunfo al ser elegida como la ganadora del Desafío?

En el Desafío no es la plata. Llegué a Colombia y me encuentro con tantos mensajes en el correo con tantas actitudes bonitas de la gente y el premio más hermoso que puedo tener en este instante es el reconocimiento.

Pero los 600 millones de pesos son una realidad, ¿qué proyectos tiene?

Quisiera estudiar estética y montar un centro porque me encanta saber que la gente se vea y se sienta bien. Además, quisiera pensar en un apoyo a fundaciones que entrega casas a gente que lo necesita, tendré que asesorarme muy bien al respecto. Además, estoy urgida por comprar mi casa propia, tenía como meta adquirirla a los 25 años, pero no pude, entonces a los 30 ya es hora.

Sergio Arango, el antioqueño finalista de Desafío, el fin del mundo

¿Por qué la decisión de ir a Desafío?

Fue una inspiración que surge en un almuerzo. Después del trabajo, estaba con mi entrenador deportivo, Jorge Humberto Echeverry, cuando vimos en el televisor el anuncio de las convocatorias y él dice: “Papito, esta fue”. Él ha sido la persona que ha confiado en mis capacidades deportivas y me ha visto como ejemplo de vida y como jugador profesional, pero cuando me lesioné en Argentina quedamos con la espinita de no haber podido seguir adelante en mi carrera futbolística, así que el Desafío nos permitió ver un nuevo enfoque.

¿Cómo fue el momento de la elección de los dos antioqueños que harían parte de los Sobrevivientes al inicio de la competencia?

Los hombres elegimos a Alexa y las mujeres estuvieron indecisas entre Diego y yo, optando a lo último por mí, al evaluar la convivencia, ya que Diego era un hombre competitivo, pero muy conflictivo. Desde ese momento la mentalidad quedó centrada en lo que debía pasar: estoy aquí y no me dejaré sacar ni en un Desafío a muerte.

Existe una prueba de salvación crucial de los Sobreviviente contra los Costeños, donde estando a punto de ser derrotados, la energía de Sergio logra remontar el marcador y finalmente obtener la victoria, ¿cómo vive ese juego que para muchos es el surgimiento de Sergio como líder?

Desde que empecé el Desafío siempre quise dar el ciento por ciento, sin embargo cada prueba era particular y tenía que mostrar un Sergio diferente para cada una, de acuerdo a las habilidades requeridas. En esa prueba particular contra los Costeños, mostré mucha pasión por mi equipo, porque si perdíamos implicaba quedarnos con 3 integrantes solamente, así que le metí todo el corazón posible para inyectar a mi equipo y sacarlo adelante, ahí salió el Sergio enérgico y sí, tal vez líder.

Usted tuvo sobre sus hombros una prueba que desenlazó en pérdida para ustedes y la desintegración del equipo de los Sobrevivientes, para algunos pudo hacer parte de una estrategia, para otros, no estaba acorde a sus posibilidades, ¿cómo jugó ese Desafío?

Nunca fue estrategia. Mi mentalidad era darlo todo y esa prueba no me favorecía para nada, requería hombres más altos y con mayor fortaleza, como el caso de Martín y Alex, quienes supieron sacarla adelante. En el caso de los Sobrevivientes, si no era yo, habría sido Carlos, pero él no se encontraba en las mejores capacidades, así que lo asumí, pero lamentablemente me correspondió bajar esa bandera.

¿Qué significó entrar a hacer parte de los Cafeteros?

Pasar a ese grupo significó otra nueva etapa en el camino al saber que ya no tenía compañeros de confianza y ser nuevo en un equipo que se encontraba fortalecido y unido. Pero estaban vivas las posibilidades de Desafíos a Muertes y de Salvación, en los que ya tenía práctica y eso me daba seguridad para afrontar el reto en el grupo que fuera necesario.

¿Qué siente al ganarle a Martín, el líder de los Costeños, en una prueba de salvación por etapas, donde a punta de resistencia en las barras logra el triunfo?

Mi convicción era superior. Yo traía adentro mis capacidades y mis seguridades, no me la pasaba diciéndole a los demás que yo podía. En esa prueba, desde que supe que era contra él, mi mente se concentró en que estaba en mis manos, porque aseguraba que mi pasión era superior que la de Martín, además porque entró Santiago, mi hermano, en mi cabeza y él me dio toda la fuerza necesaria para poder salir glorioso de ese reto.

Muchas veces lo vimos dándose el beso en el brazo y dedicándole sus triunfos a Santiago, cuéntenos un poco de él.

Es un joven inquieto. Siempre desde que nació me sentí orgulloso de haber tenido un hermanito tan bonito, él ya cuenta con 15 años y se volvió en mi motivación para hacer las cosas bien y darle el mejor ejemplo posible. Espero que cuando él tenga mi edad, haya logrado cosas superiores a la que yo haya conseguido en esta etapa de mi vida. Siempre le inculco que uno puede gobernar el mundo con solo mentalidad y rodearse de gente positiva, que le apalanquen en la obtención de las metas.

¿Cuántos Desafíos a muerte hizo?

Jugué cuatro que me beneficiaron y los logré sacar con resultados positivos.

Algunos Desafíos a muerte le asignaron la posibilidad de heredar de forma directa el dinero del contrincante. ¿Negoció con ellos conservarles el 50 por ciento?

Comienzo a escuchar en los Cafeteros que se va a guardar el dinero, cuando Ancízar le da su palabra a Vanessa. Pero yo no pienso jugar así sin ton ni son. Si juego, me corresponde una parte efectivamente como ganador, por eso les propongo que a quien elimine, le reconoceré una parte al final del juego.

Llega a la Fusión con 66 millones de pesos, ¿cómo tiene destinado este premio que ya es una realidad?

A eso toca descontarle 4 millones, que son 2 para Aníbal y 2 para Mauricio, que me comprometí a darles cuando nos enfrentamos en un Desafío de Capitanes. Siete millones que le entregaré a Alex de los 14 que me entregó cuando le gané el Desafío a muerte. Así que son 55 millones para mí, con los que deseo comprarme un automóvil, que necesitaré para un plan que tengo en mi futuro.

¿En qué consiste ese plan?

Me quiero dedicar a la vida actoral, estar en la televisión y el cine, sin dejar a un lado mi fútbol, pero no como jugador, sino como ejecutivo en el papel de agente FIFA, con el objetivo de ayudar a muchos jóvenes que tienen talento y condiciones, que solo requieren de alguien que crea en ellos como lo hizo conmigo Jorge Humberto.

Algunos compañeros le criticaron cierta pereza en asuntos de supervivencia, ¿se sintió con desgano para cumplirle al equipo?

Esas críticas fueron constructivas. Ellos me lo dijeron porque no les gustaba y en la convivencia, uno debe escuchar. No fui enteramente sumiso a sus apreciaciones, pero terminé haciendo caso, porque también entendí que era algo que necesitaba el equipo, además de no querer llevar la contraria, porque algo que es fundamental es estar de la mano con los compañeros.

¿Comía más panela de la que debía, considerando los recursos limitados y escasos de la Fusión?

Comí demasiada panela porque estaba ahí y yo tenía hambre. Pero fue más la bulla de mis compañeros, porque yo me comía un pedacito y eso no hacía mella. Entonces la panela si la comí varias veces, así como las cucharaditas de azúcar que picaba en momentos, pero finalmente creo que esa fue la clave para llegar a la final, gracias a esas calorías extras que comí.

¿Se mantiene la promesa de la fiesta en Manrique?

Claro que se mantiene y lo hago con todo el corazón. Desde que era niño siempre había soñado con hacer una fiesta para todo el barrio y ahora que se dieron las cosas, pues hay un dinero, que no es mucho, pero con unos 3 millones sé que podré hacer algo para que recuerden por siempre. A mí no me empobrece, ni me enriquece, solo me dejará una satisfacción muy grande en mi alma.

La última prueba estuvo llena de emociones, ¿cómo fue esa experiencia de estar en el último juego del Desafío, el fin del mundo?

Se me dio la posibilidad de estar entre los cuatro finalistas, una prueba realmente dura en la que se reunieron todos los obstáculos de la competencia y doy gracias a Dios por la posibilidad que me dio de poder haber sido el primero en pescar mi nombre y obtener la llave que me haría ganador de ese último desafío. A Manrique, gracias por toda la energía que a distancia recibí, se me da el sueño de dedicarles este triunfo a un barrio que lo merece todo y solo me resta decirles que si soñar no cuesta nada, ¿por qué soñamos tan barato?

Hasta el himno de Antioquia cantó ayer ante el triunfo…

Y con todo el corazón, por el orgullo de todo mi departamento.

¿Qué opina del triunfo de ‘Perla’ como ganadora del Desafío?
Hasta el momento de la última prueba yo me consideré ganador, por todos los Desafíos a muerte que gané, más los Desafíos individuales y el Desafío de Capitanes. Yo soy un ganador por mi desempeño. Pero, Colombia vio en ‘Perla’ la persona ejemplar para todo el país y merece todos mis aplausos y felicitaciones para ella.

Ancízar Quintero, el cafetero finalista de Desafío, el fin del mundo

¿Por qué la decisión de ir a Desafío?
Es una decisión de hace varios años, cuando salió el primer formato de Expedición Róbinson. Recién había salido del colegio y tenía un convencido espíritu aventurero que me empujaba a luchar en un reality de ese estilo, porque estaba seguro de que algo así era para mí. En esa época no clasifiqué, entonces dentro de mí quedó el propósito de que cuando llegaran a la zona cafetera me presentaba, porque en aquella ocasión lo había hecho para la ciudad de Cali. Este año, apenas supe que creaban la región del eje cafetero, entonces supe que era el momento para hacerlo y recibí motivaciones de todos mis hermanos, quienes pusieron toda la fe, así como mis hijas quienes con su sufrimiento, me invitaba a hacer por ellas mil cosas.

¿A qué sufrimiento se refiere?
El fallecimiento de la madre de ellas que ocurrió el 5 de agosto del año pasado. Habían pasado unos meses cuando se abren las convocatorias y mi propósito era brindarles un bienestar para ellas. Así que decir que al Desafío no se viene por dinero es contradictorio, porque siempre está presente el gran premio. Cuando me respondía los porqués de mi participación, encontraba que la razón principal era un futuro para mis hijas y buscarles un buen porvenir y ellas merecían toda lucha.

El Desafío es un juego que requiere muchas habilidades y, considerando el trabajo físico que se realiza en el teatro, no se puede ocultar que se enfrentaba a participantes de alto rendimiento deportivo, ¿en qué consistió su preparación?
Uno piensa que estos programas son para competidores élites. Nunca he pisado un gimnasio y todo consistía en las preparaciones físicas que tengo con mis alumnos del teatro. Pero lo más importante, y lo comprobé estando allá, es que esto va mucho más allá de las habilidades físicas que se desarrollaban en el transcurso de 2 horas diarias y la fortaleza se demostraba en las 22 horas restantes, donde se tenía que sobrevivir y tener la fortaleza mental para soportar la distancia con la familia y de tantas cosas que se dejan en casa.

¿Cómo preparar la mente para estos retos?
El elemento que elegí para conservar conmigo fue clave: la fotografía de mis hijas. Era un arma de doble filo, porque a veces al sacarla y ver a mis hijas sin poder escucharlas, sin saber de ellas era duro, pero siempre tuve la capacidad de convertir esa ansiedad en la fortaleza para la competencia.

Hablando del grupo, vimos a unos Cafeteros que inician mal luego tienen un buen momento y al final vuelven y decaen, hasta que ahora se encuentran dos miembros de ese equipo (Ancízar y Perla que llega ante la disolución Cachaca) dentro del grupo de los tres finalistas, ¿cuál es su evaluación del desempeño del equipo Cafetero a lo largo del Desafío?
Es un equipo que llega novato a este reality. Si bien todos los participantes, independiente de la región, son novatos en tanto que es la primera experiencia de ese tipo que vivimos, como grupo nos sentíamos primerizos y con una responsabilidad muy grande. Inicialmente mostramos mucho corazón y garra, pero aun así sufrimos derrotas que nos mermaron, pero es que el juego es como la vida misma, requiere ciertas derrotas y golpes de aprendizaje, para poder obtener mejores triunfos en el futuro. Así que a lo largo de las cinco etapas, vivimos eso, momentos muy buenos e instantes de aprendizaje que fueron aprovechados al máximo.

¿De dónde viene esa habilidad para armar rompecabezas?
Siempre me relacionaron con una habilidad mental y eso se lo debo mucho a mi trabajo en la Casa de Cultura de Santa Rosa de Cabal, donde a través del teatro he desarrollado capacidades de improvisación y de respuestas rápidas frente a diversas situaciones, muchas de ellas adversas a lo que se puede tener en mente. Además que siempre me han gustado mucho los juegos de ingenio y el cerebro es un músculo más que hay que ejercitarlo continuamente.

También se caracterizó por la habilidad de prender y mantener el fuego, ¿dónde aprendió esas tácticas?
El fuego es un punto esencial en la evolución del hombre y, como tal, debía preocuparme por él y siempre me ha gustado jugar con llamas. Soy algo pirómano. Y en este juego se desarrolla ese gusto, por la necesidad que se mezcla en muchas actividades típicas de sobrevivencia que hace parte del quehacer de la humanidad.

Ancízar tuvo unos momentos no muy buenos, uno de ellos fue en un Desafío territorial que le exigía subir un lazo para alcanzar la llave del Paraíso y esa prueba terminó en frustración al no poder hacerlo, obteniendo el triunfo Martín quién con agilidad hizo esa tarea, ¿qué pasó en esa ocasión?

Somos humanos y cometemos muchos errores y este fue uno de esos. Fue la experiencia más frustrante para mí, me sentí sin retorno y sabía que comenzaba mi recorrido hacia la eliminación de El fin del mundo. Tenía preparación y conocimiento en ese tipo de pruebas que comúnmente es llamada Tarzanera, pero fallamos en la estrategia de la toma de decisiones. Ellos confiaron en mí y yo estaba confiado, pero no tuvimos en cuenta unos factores: luego de pasar por etapas de agua y lodo, el peso del cuerpo se multiplicó, además que el fango impide un adecuado agarre del lazo. Hice un primer intento y caí, produciendo un bloqueo en mi mente terrible que me impidió buscar soluciones. Aunque gracias a esa frustración aprendí acerca de mis debilidades.

Otro momento, fue un rompecabezas que armó acostado. Fue la primera vez que no pudo con un juego mental, ¿falló la estrategia?
Claro, tarde nos dimos cuenta que quien armaba el rompecabezas realmente no era quien tenía contacto con las fichas. Estando en la parte superior solo pude tener un contacto visual de un 20 ó 30 por ciento del total del recuadro. No es con la intención de excusarme, pero si quiero ser enfático que fue una decisión y fue una construcción en grupo del rompecabezas.

Usted hace parte del pequeño grupo que llega a la Fusión con dinero que ya es real, ¿qué proyectos tiene con él?
Cuando comienza el juego recibimos una moneda de 4 millones y en un inicio es sorpresivo, porque no todos los días se recibe esa cantidad, sólo por estar en algo de la noche a la mañana. Así que ahí empiezo a pensar que ese será el primer ahorro para la casa de mis hijas. Pero luego gano una capitanía que me trae 20 millones y el trabajo mental es más grande aún acerca de mis sueños. Luego viene la otra capitanía con otros 20 millones y se engrandece la meta de una casa, aunque sea sencilla, para las niñas. Pero viene la suerte del juego y con esta, una plata que se pierde y luego los Desafíos a muerte que le dejan, no solo la posibilidad de continuar, sino el dinero del contrincante. Llego finalmente a la Fusión con 96 millones de pesos, pero igualmente con la palabra de respetar el dinero de Aníbal y de Vanessa, que son un total de 36 millones de pesos, que devolveré enteros a los dos participantes; y el restante, que son 60 millones, tienen un destino más que claro, para la casa de mis hijas.

Muchos compañeros criticaron que estando en la Fusión, se había vuelto “cansón” con temas como la sobrevivencia, estaba muy pendiente de lo que los demás hacían, hasta el punto de que algunos aseguraron sentirse fastidiados con esa actitud, ¿fue causa de un liderazgo tácito que decidió asumir?
Es que mis compañeros ya se sentían que como estaban en Fusión y ya estaba por terminar el juego, entonces por qué preocuparse, pero yo si estaba metido en la película que nos montó Margarita Rosa cuando nos dijo cuando llegamos a esa última playa, que se suponía había ocurrido algo apocalíptico y éramos los últimos sobrevivientes. Pues como tal, no podíamos esperar que llegara algo divino y nos diera la providencia de todo lo que nos faltaba, estaba en nuestras manos conseguir lo que necesitáramos. La competencia no eran sólo las pruebas, sino la convivencia y la supervivencia y debíamos separar las cosas. Yo hubiera podido haber pescado y comerme los pescados, pero estábamos una comunidad que se necesitaba mutuamente, así que no podía tolerar comportamientos ni egoístas ni perezosos, como dice la Biblia, debíamos ganarnos el pan, con el sudor de nuestra mente.

Como finalista y estando tan cerca de poder haberse convertido en el ganador, ¿qué opina del triunfo de ‘Perla’?
Es un reconocimiento más que merecido al trabajo de la mujer colombiana. Siempre he dicho que el colombiano ejemplar está demarcado en los 36 participantes que comenzamos este juego. La ejemplaridad es subjetiva y depende del ojo que lo analice, ese triunfo de ‘Perla’ es la muestra de que la mayoría de colombianos determinaron que es ella quien más se acerca a ese colombiano que necesitamos. Dios la ilumine en el aprovechamiento del premio.

 

 

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