El caleño Jonathan Noguera, recién eliminado de Colombia Ríe, asegura que su paso por el reality ha sido la mejor experiencia de su vida, pues nunca imaginó llegar tan lejos, conocer a grandes exponentes de la comedia mundial y explotar sus aptitudes para el humor. “Haber estado en el reality, abrió un mundo de posibilidades en la comedia que no conocía, venía de contar chistes en Cali, y ahora estoy maravillado con el StandUp. Pisar el teatro de Colombia Ríe fue mágico, poder crear todo el tiempo junto a mis compañeros, además de contar con los valiosos aportes de los tres jurados me llena de orgullo y satisfacción, pues sé que de ahora en adelante, las puertas que se me van a abrir serán muchas”, asegura Jonathan.

En su paso por el programa, ‘El Flaco’, como es llamado entre sus amigos más cercanos, tuvo un buen desempeño. Sin embargo, en su última semana, Jonathan asegura que estaba un poco distraído, pues su familia le hacía falta. “A la última presentación entré desconcentrado. Mi hijo es mi motor y me hacía falta, sentí que no salí con la misma energía de siempre y eso me hizo cometer un error. Sin embargo, estoy feliz con lo que estoy viviendo ahora que estoy fuera, el cariño de la gente es fantástico, que te reconozcan el trabajo que hiciste dentro del Laboratorio del humor es gratificante para mí, pues quiere decir que puedo continuar en este mundo y hacer reír a muchísimas más personas”.

Jonathan inició su carrera humorística como contador de chistes en la Loma de la Cruz en Cali, luego de que un día, estando en su trabajo como administrador, decidiera que su vida debía tomar un nuevo rumbo, mismo que asegura lo ha llevado hasta donde está hoy. “Siempre he tenido alma de payaso, y un día me animé a contar tres chistes, casualmente de José Ordoñez (quien nos dio clases en el programa). Al inicio de mi carrera no me fue bien, pero con estudio y dedicación logré llegar hasta Colombia Ríe, de lo cual me siento muy orgulloso pues llevo 14 años en la comedia y después de mi hijo, esto es mi vida, y algo que quiero hacer por siempre”. 


Antes de regresar a la sucursal del cielo para continuar preparándose como comediante y presentarse junto a los grupos de teatro en la ciudad, Jonathan contó cómo fue su experiencia en el Laboratorio del humor, además de quiénes son sus favoritos entre otras cosas.   

“LO MÁS DIFICIL FUE ADAPTARME A LA CRÍTICA”: NOGUERA  

¿En qué momento de su vida, supo que quería dedicarse a hacer reír?

La primera vez que el humor se presentó ante mí, fue a los 8 años con el show de un payaso en Cali. De ahí creció mi amor por hacer reír, y a los 23 años emprendí este maravilloso viaje. Comencé en la Loma de la Cruz contando tres chistes de José Ordoñez, no me fue bien porque no los sabía contar (risas), pero poco a poco empecé a trabajar en mis propias historias, y a narrar con mis anécdotas desde ahí la gente se sintió identificada con mi tipo de humor. El año pasado tomé la decisión de avanzar y de la mano de Dios, llegué a uno de los lugares que quería; la televisión.

¿Qué le dejó su paso por el programa?

Nunca imaginé que esto fuera así, es una experiencia maravillosa. Conocí a grandes artistas como Julio Sabala y José Ordoñez, que vieron mi trabajo y me dieron muchos consejos. Me deja la oportunidad de haber tenido clases con tutores grandiosos, pero lo más bonito de esta experiencia fue poder pisar el teatro, me enamoré de el. Tener frente a mí, no solo a un gran público sino también a tres jurados que son unos grandes humoristas, aunque me daba cierto temor, pues ellos están ahí para calificarnos, fue genial. Era muy grato cuando nos decían que lo habíamos logrado y eso te llena mucho como artista.

Usted dice que una de las cosas más difíciles en el reality era la convivencia. Háblenos al respecto

Fue complicada no te miento, porque nunca pensé que estar con personas tan diferentes a uno podría ser tan cambiante. Yo venía de hacer mis rutinas en el espejo de mi casa, y ahora estábamos frente a otros tipos de humor y otros mundos por descubrir. Sin embargo, encontrarme con artistas como Chinome, Chagualdo o Caballo Loco, que te enseñan tanto fue genial. Lo más difícil fue adaptarme a la crítica, no podía creer cosas que me decían a veces mis compañeros, pero luego, analizando me daba cuenta de que estaba sin querer, también en una competencia y tenía que adaptarme a eso.   

¿Con cuál de los tres jurados sintió más afinidad?

Siempre he sido fan número uno de Hassam y eso no va a cambiar (risas). Me encanta cómo trabaja, todos sus personajes y lo he seguido siempre. Pero también Luz Amparo me fascina, aunque confieso que me daba un poco de miedo, pues ella tiene un nivel de experiencia mayor y toca temas de lo que yo algún día espero saber y poder tocar también.

¿Quién cree que podría estar entre los finalistas?

Tengo tres que yo creo que pueden llegar a la final. El primero es Chinome, él es un maravilloso ser humano y tiene mucho talento, me dio grandes consejos. El segundo es Chagualdo, él es muy religioso y eso para mí es bonito, porque aprendo otras cosas. Finalmente, otro de mis favoritos es Síndrome de Clown, ellos son un grupo muy completo, son grandes actores y tienen buenos actos. La final, creo que está entre ellos tres.

¿Por qué considera que el humor es importante en la vida?

El humor es algo que cambió mi vida, desde que lo conocí a los ocho años, supe que esto iba a ser lo que me haría feliz el resto de mi vida. Hoy, estoy agradecido con lo que he conseguido y hasta donde he llegado. El humor es necesario en todo, sí una persona termina su día sin haber sonreído al menos una vez, es porque algo le falta (risas).

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