Se dice que los colombianos somos creativos y sobre todo que salimos de los problemas en mucho menos tiempo que otros que estén en el mismo emprendimiento. Mari Escobar es la creadora de Ana Pirata, una serie de dibujos animados que el canal Discovery Kids emite en 48 países. Es la primera animación colombiana que llega a este canal infantil.

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La productora: La Mar Media Lab realiza otros programas infantiles, como Pipo mi amigo imaginario y Abril sueños mil.

Cristal es una niña rubia, de voz consentida y ropa de colores pastel, protagonista de un dibujo animado. Su actitud delicada dista de la de otros niños. Se parece a la fragilidad con la que se expresa. Su programa, que apunta a niños entre cero y ocho años, está disponible en televisión, páginas web y vive hasta en aplicaciones de celular. Es un arquetipo que se repite en otras historias animadas que apuntan al mismo público.

Para luchar contra él, Mari Escobar,  lider de La Mar Media Lab, una productora de contenido infantil, decidió lanzarse a la aventura de crear un personaje que le quitara esa sensación amarga que le dejaba ver programas de ese tipo. Esa amargura se unió a una situación cotidiana. “También soy profesora de música de niñas y niños de 0 a 8 años. En clase me empecé a dar cuenta de que las chicas eran más valientes y decididas de lo que mostraban en la televisión”, explica esta comunicadora de 40 años, nacida en Medellín. “Siempre las retrataban algo estúpidas y las niñas son capaces de treparse a los árboles, de correr, hacer deporte; son inquietas, curiosas y aquí en Colombia no todas son rubias. Yo quise hacer la serie de un personaje que fuera una niña latina y real, muy valiente”.

Una versión impostada de las niñas, como Cristal, versus una nueva y más similar a la real, fue la piedra inicial. Así nació Ana Pirata, una niña que con su personalidad aventurera comanda un barco. En un contexto en el que la inmensidad del mar es el camino, Ana demuestra su irreverencia, su capacidad de rescatar tesoros y de reparar su propia embarcación. No fue fácil llegar a sus cualidades. Cada producto audiovisual, sobre todo para televidentes de la Primera infancia, parte de un estudio académico. Ángela Rojas, Phd en Infancia, género y medios, lo realizó para Ana Pirata. Teniendo como soporte que “la televisión infantil puede contribuir a promover en este grupo de edad, modelos que permitan ampliar dichas representaciones al tiempo que construyan la autoconfianza en ambos sexos”, como reza el estudio, Escobar reunió un equipo de trabajo compuesto por un productor, guionistas, ilustradores y músicos. Quería que su ficción fuera distinta, que combatiera la idea de que “los niños son siempre valientes, que no lloran, que pueden ser feos, mientras que a las niñas las muestran rubias o pelirrojas”.

Mari Escobar
Mari Escobar, creadora de la serie

¿Cómo lograr un equilibrio para que una historia sea lo menos sexista posible? Ana Pirata es una reivindicación de lo que Escobar  encuentra cada semana en sus clases de música. En el universo en el que fue concebida, está Cuac-Cuac, su inseparable compañero de retos. Tiene una particularidad: es un pato de hule que se cree loro. En cada capítulo resuelven problemas, pero Ana es la heroína. En sus recorridos marítimos, ella se despeina, su piel morena se ensucia, se tropieza y se sobrepone como cualquier niña. Su comportamiento fiel a la realidad y su apariencia cautivó a Discovery Kids, que transmite cinco capítulos diarios, sin horario fijo. Por más que Ana sea una niña inspirada en sus pares colombianas, el canal de televisión sabe que un niño en otro país se puede identificar con facilidad. Si lo hace con los clásicos dibujos, ¿por qué no habría de hacerlo con alguien que se parezca a ella?

Ana Pirata es síntoma del buen momento que atraviesa la televisión colombiana a nivel de historias animadas. El profesor Super O, La Lleva, además de otros programas, tienen más chances de ser emitidos en canales públicos que en los privados nacionales. “En Colombia hay una tendencia muy bonita de hacer documental para niños. La idea de todo productor es hacerse un espacio en los canales privados nacionales, que en sus parrillas de fin de semana hacen una televisión más enfocada a la familia que a la Primera infancia”.  Hasta ahora, la niña y su pato viven en cinco capítulos y dependen de más recursos económicos para que hagan una temporada completa. En un medio en el que el rating y el aporte de los concursos determinan el presente y el futuro de un proyecto, Ana Pirata buscará sobrevivir transmitiendo un mensaje diferente a los niños latinoamericanos y ¿por qué no? a los infantes de otras latitudes.

Ilustración: cortesía La Mar Media Lab.

Via Cromos

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