“Hasta al mejor panadero se le quema el pan”, fue la frase que le dijo anoche Mark Rausch a María Luisa, la tercera finalista de MasterChef Colombia quien anoche fue eliminada. Y aunque la paisa de 24 años siempre se destacó dentro de la competencia como una de las mejores cocineras, los nervios y la ansiedad de enfrentarse con Paulo por el segundo lugar, la traicionaron, lo que dio como resultado que los jurados decidieran que ella era quien debía irse.

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María Luisa es Diseñadora Gráfica y antes de participar en el reality, trabajaba desde su casa diseñando ropa. Pero el amor y el gusto por la cocina que heredó de su abuela especialmente en repostería, siempre han estado presentes en su vida. Y después de su participación en MasterChef, ella tiene claro que la gastronomía es a lo que quiere dedicarse.

“LE TENGO MUCHO MIEDO AL FRACASO Y A DECEPCIONARME. ALGUNAS VECES ME SUBESTIMO Y PIENSO QUE NO SOY TAN BUENA EN LO QUE HAGO”

¿Qué la motivó a participar en MasterChef?
Cuando me enteré de las convocatorias, mi familia y mi novio me apoyaron mucho, pero tenía miedo de participar, porque pensaba que había gente que sabía mucho de cocina y yo no creía tener las habilidades para una competencia como esas. Sin embargo, ellos me insistieron tanto que lo hice. Amo MasterChef, me he visto todas las temporadas de los diferentes países, de ahí aprendí muchísimo sobre cocina. No pensé que el formato llegara a Colombia y por eso dije, hay que intentarlo y me siento feliz de haber participado.

Usted fue la única mujer que logró llegar a la semifinal, ¿Cómo se siente?
El momento de salir es muy duro, se siente mucha tristeza y nostalgia, pero ahora que estoy fuera, solo tengo agradecimiento y siento que las cosas pasaron como debían pasar. Estoy muy orgullosa de mí, jamás pensé que fuera a llegar a este punto de la competencia y me siento muy afortunada y bendecida porque sé que cosas muy grandes y espectaculares van a venir.

En la noche de eliminación Paulo fue el ganador de los dos primeros retos, uno de pastelería, área en la que usted siempre demostró ser muy fuerte y el otro de comida japonesa. ¿Cuál fue la falla por la cual usted no logró ganarle?
A mí por encima de todo lo que más me falló fue la confianza, no estuve segura de mí misma, y desde el momento en el que entramos al reto, no sentía que le iba a ganar a Paulo, porque en esta competencia yo nunca me he confiado y ya había llegado con dos personas demasiado buenas a la final. Aunque amo la repostería, hay muchas preparaciones que nunca he hecho, como me pasó con los ‘eclairs’ que era la primera vez que los preparaba. Esa desconfianza, la ansiedad y los nervios, me vencieron y cometí todos los errores que no podía cometer, como abrir el horno en varias ocasiones, eso estropeó la cocción. Y en el segundo reto para la preparación del ‘ramen’, la sopa japonesa, tampoco la había hecho nunca y fue un reto muy duro, porque en 60 minutos hacer pasta, sopa y vegetales es muy poco tiempo y cuando emplaté, estaba tan nerviosa que no le puse suficiente caldo. Pero son cosas que suceden.

Usted afirma que nunca creyó que pudiera llegar a estas instancias de la competencia, ¿Cuál era su pensamiento una vez entró al reality?
Yo creo que hay varios tipos de personas, yo normalmente soy muy determinada y muy segura, pero le tengo mucho miedo al fracaso y a decepcionarme. Algunas veces me subestimo y pienso que no soy tan buena en lo que hago. Y cuando entré a MasterChef dije: ya cumplí el sueño, pero cuando fui ganado retos y avanzando no lo podía creer. Y no fue sino hasta cuando estuve en el top 5 de los mejores cocineros, que pensé que me podía ganar el reality, antes pensaba que cada semana me iban a sacar, porque el talento de los demás cocineros era tan grande que yo no me consideraba mejor que ellos.

Sin embargo, fue capitana de equipo 4 veces, ganó varios retos y los jurados hablaban muy bien de sus platos
Sí, creo que los comentarios de los jurados y ganar varios retos, forjaron en mí una confianza, pero no seguridad de ganar, sentía que estaba disfrutando este proceso, que iba a vivir un día a la vez y que pasara lo que pasara, iba a estar feliz. Algo paradójico fue que el 90% de los retos en los que tuve que cocinar, fueron de sal y mi fuerte era el dulce. He oído muchos comentarios de la gente que decía que los jurados siempre me favorecían, eso no es verdad, a mí me tocó enfrentarme a mi debilidad, que era la comida de sal, eso fue lo que más me demostró que yo sí podía ser cocinera. Algo de lo que me siento muy orgullosa, es haber sido capitana, porque pude aprender a desenvolverme como líder.

Fuente: CanalRCN

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