Mauricio Navas reconoce errores al escribir ‘El Penúltimo Beso’

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Mauricio Navas, habla de sus cambios de su más reciente propuesta televisiva El penúltimo beso, del canal RCN y que la llevó a pasar del horario estelar en la noche, al de las 5 de la tarde.

Ese salto fue la estocada a una producción que prometía contar (y cantar) una historia de amor ambientada entre los años 60 y la actualidad, pero al final dejó en claro que los riesgos no son garantía de éxito ni de audiencia.

“Lo reconozco. Se nos fue un poco la mano tratando de meter al espectador en ese juego”, admite Navas, que quiso armar una historia de amor entre Manolo (Sebastián Martínez) y Noelia (Camila Zárate).

-Usted fue un hombre de riesgos con La otra mitad del sol o La alternativa del escorpión.¿Qué pasó esta vez?
Yo tengo una hipótesis: Meterse con una televisión que no tenga sexo es muy complicado. Una vez vi el canal enfrentado y vi cuatro escenas de cama (se refiere a la telenovela Vecinos), mientras en la otra había un personaje cantando baladas.

¿No pensó en darle un poco de eso a su historia?
Yo me propuse hacerlo sin sexo. No porque tenga algún problema con eso, para nada, sino que en esta producción no cabía meterle erotismo a la brava. Además, creo que también hubo un poco de doble moral del televidente colombiano, que cuando lo encuestan dice que la televisión no debe ser violenta ni vulgar y anhela producciones al estilo History Channel, pero a la hora de escoger se va por la propuesta donde le muestran una vieja ‘en pelota’ cada minuto y medio.

-¿Pero no se analizó eso antes de lanzar la producción?
Durante la preproducción de la novela, a mí me dijeron que era una historia muy blanca, pero con esa música (baladas de los sesenta y setenta) ¿qué otra historia podía meter? Cuando uno oye a alguien que canta “La pinta es lo de menos, vos sos un gordo bueno”, o “Lady, lady, lady se pinta los ojos de azul”… Con esa música yo no podía cambiar el tono alegre y casi inocente, no lo iba a traicionar.

-¿Alguna vez RCN le propuso subirle el tono a la historia, meterle un poco de sexo para mejorar la audiencia?
No, fíjese lo grato que fue trabajar con este canal. Es más: cuando vieron en lo que estábamos metiéndonos nunca me pidieron que cambiara nada.

-¿Esta situación es culpa del miedo del televidente a enfrentar otros formatos?
Yo creo que es justo compartir responsabilidades, nosotros cometimos el error de pedirles a los seguidores de la telenovela unos niveles de atención que él no estaba dispuesto a afrontar. Yo creí que iba a ser capaz de manejar el tema del tiempo, pero el televidente quiere que se le haga la cosa menos difícil. Aunque yo sé que no es ‘el público malo que no me quiere’.

-¿Cómo asumió el cambio de horario a las cinco de la tarde?
Aquí se programa para la guerra. Yo entiendo que si están perdiendo hay que salir a guerrear y cambiar lo que estaba planeado. Pero sabe que de pronto en este horario hacemos algo y podemos hablar con otra audiencia que sí nos escuche.

-¿Qué pasó con la decisión de reducir las horas de El penúltimo beso?
Fue mínima, en lugar de las 120 horas que se tenían cuando se lanzó, se cortó a 102. No es mucho, para una producción que es costosa.

-¿Cuánto puede costar un capítulo?
Yo creo que el promedio está en 80 millones de pesos.

-¿Con qué va a insistir en la pantalla chica?
Con una serie original.

Fuente: El Tiempo

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